Hoy el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, dirigió, al  Lic. Juan Francisco Ealy Lanz Duret, Director General de El Universal  y vía correo electrónico a su Director Editorial, David Aponte, una carta referida al artículo de opinión del columnista Alejandro Hope, titulado: “¿Las ciudades más violentas de mundo?”.  Dicha misiva, tiene la intención de responder y hacer  una serie de  precisiones a la entrega  del  articulista, publicada en ese prestigioso medio de comunicación, el viernes 23 de abril de 2021. 

Ésta es la misiva del Consejo:

Respuesta al artículo “¿Las ciudades más violentas del mundo?”

Lic. Juan Francisco Ealy Lanz Duret,
Director general de El Universal

Señor director:

En su artículo “¿Las ciudades más violentas del mundo?” publicado el 23 de abril de 2021, el señor Alejandro Hope pretende descalificar y ridiculizar nuestro estudio periódico “Ranking de las 50 ciudades más violentas del mundo”. En realidad a quién Hope descalifica y pone en ridículo es a sí mismo, entre otras cosas porque critica ejercicios de comparación y estimación que él mismo suele usar. O sea, el señor Hope utiliza dobles estándares, uno para auto elogiar lo que él hace y otro para pretender descalificar el esfuerzo ajeno. Dicho coloquialmente: lo que para él es alegría, en los demás es borrachera.

Escribe: “En el caso de las ciudades fronterizas mexicanas, no se consideran los datos de la ciudad gemela del lado estadounidense (…) Se me ocurre que la aplicación estricta del criterio haría ver menos mal a varias ciudades mexicanas”. O no leyó nuestra metodología o, peor aún, su objetivo es hacer “ver menos mal a varias ciudades mexicanas”. El objetivo de nuestro estudio periódico es, como se lee, en nuestra metodología: “llamar la atención sobre la violencia en las urbes, particularmente en América Latina, para que los gobernantes se vean presionados a cumplir con su deber de proteger a los gobernados, de garantizar su derecho a la seguridad pública (…) Lo que buscamos también es que nadie, ni gobernantes ni gobernados de un país o jurisdicción subnacional, quieran que su ciudad o ciudades figuren en este ranking y que si su urbe o sus urbes ya están, hagan el máximo esfuerzo para que salgan lo antes posible”.

Si ese es nuestro objetivo y no hacer “ver menos mal a varias ciudades mexicanas” ¿no es acaso el colmo de la ridiculez la pretensión del señor Hope de incluir como parte de Tijuana a San Isidro y San Diego o como parte de Juárez a El Paso? y ¿para qué? ¿para presionar a las autoridades de California para que baje la violencia en Tijuana o a las autoridades de Texas para que baje en Juárez?

Y Hope más que juzgar con los dobles estándares, digámoslo sin eufemismos, ejerce la hipocresía: cuando se refiere a Tijuana o a Juárez ¿alguna vez incluye también los datos de las “ciudades gemelas” estadounidenses? ¡Ni lo manden sus amigotes de la clase política y de la burocracia de la seguridad (de la cuál él formó parte) y que han hundido a México en la violencia, que han jodido a nuestro país!

Otros ejemplos de la hipocresía del señor Hope:

* Pretende descalificar nuestro estudio porque utilizamos como fuente cifras oficiales publicadas en Internet ¡y él hace lo mismo! Por lo demás, si no hay más ciudades africanas en el ranking no es porque no haya información disponible, sino porque esas urbes o presentan tasas bajas de homicidios o sus poblaciones son inferiores a los 300 mil habitantes.
* Critica que usemos estimaciones cuando los datos oficiales están incompletos y el hace lo mismo, como cuando especuló acerca de la cifra real que habría que esperar a partir de la información publicada diariamente, pero muy incompleta, sobre homicidios en el país.
* No le parece que utilicemos como fuente notas periodísticas, cuando él hace lo mismo. Por cierto, si recurrimos a estas notas es porque las respectivas autoridades no publicaron en sus sitios de internet las cifras que debían y por supuesto primero acudimos a esas fuentes (la opacidad en la información estadística criminal no es exclusiva de países no desarrollados, por cierto). Que Hope le reclame a esas autoridades omisas u opacas, no a nosotros.

El pretende, asimismo, descalificar el estudio porque incluyamos ciudades de 300 mil habitantes o más. En la metodología se explican las razones de esta elección, entre otras el que en la investigación en los primeros años en ciudades inferiores a los 300 mil habitantes la información estadística criminal era muy escasa o nula, de la gran mayoría de países del mundo. Con el paso del tiempo ha habido cada vez más datos disponibles de ciudades de 200 mil o más habitantes, pero no podemos cambiar el criterio, porque las comparaciones de las posiciones relativas ya no serían válidas, sobre todo de un año a otro y en todo caso habría que hacer otro estudio, que incluyera ciudades de 200 mil o más habitantes.

Naciones Unidas periódicamente presenta cifras absolutas y tasas de homicidios por cada 100 mil habitantes de las capitales de los países del mundo, sin importar el tamaño de su población o si se dejan fuera urbes más pobladas que las capitales ¿Procede Naciones Unidas en forma “arbitraria” por esta selección? Ridículo. Los autores de cada estudio definen su universo y mientras se apeguen al criterio de selección no hay falla metodológica. 

El articulista con frecuencia compara ciudades, municipios y estados sin importar el tamaño de sus poblaciones, sin siquiera intentar un criterio que no sea “arbitrario”, Para el señor Hope si él compara es válido, pero si lo demás comparan no.

Todas las objeciones absurdas y ridículas de Hope y que tienen por propósito político hacer “ver menos mal a varias ciudades mexicanas”, las han repetido por años autoridades nacionales, aunque también de otros países, y plumíferos a su servicio. 

Todos ellos, en lugar de empeñarse en reducir la violencia, exigen estudios que incluyan a decenas de miles de ciudades y con cifras oficiales (¡aunque no las publiquen!). Como decimos en nuestra metodología: “El ejercicio quizás sería 100% exacto de realizarse dentro de 10 o 20 años. Para entonces tendría un valor como investigación histórica, pero no para ejercer presión ciudadana y producir cambios en las políticas públicas hoy.”

Hace un año con los mismos “argumentos” la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana trató de descalificar nuestro estudio. Esta vez lanzó a Hope…

Nuestro esfuerzo ha tenido frutos, hemos hecho nuestra contribución a la reducción de la violencia en numerosas ciudades de América Latina. En 2015 el entonces alcalde de Medellín, Colombia, Aníbal Gaviria, se propuso que su ciudad saliera del ranking y en 2017 eso se consiguió. En 2011 visitamos países de América Central y en particular en Honduras nos reunimos con altos funcionarios militares y policiales para darles a conocer nuestras propuestas para derrotar a la violencia: erradicar las milicias privadas de los grupos criminales, abatir la impunidad, fijarse metas de reducción de los delitos y de cuyo cumplimiento dependa la permanencia en los cargos en toda la jerarquía. San Salvador y Guatemala ya salieron del ranking; las ciudades hondureñas han reducido sustancialmente sus tasas de homicidios y otros delitos.

Seguiremos en ese mismo esfuerzo, mientras el señor Hope se dedica a hacer “ver menos mal a varias ciudades mexicanas” …o lo que le manden…

Agradezco de antemano la publicación de esta comunicación, en apego a nuestro derecho de réplica.

 

23 de abril de 2021


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