La Iglesia denuncia el Estado fallido en Michoacán

La Iglesia mexicana probablemente sufre la mayor amenaza desde el asesinato del cardenal Posadas, según el secretario del Consejo de analistas católicos de México, Guillermo Gazanini. Algunos sacerdotes de Michoacán han sido asesinados; otros han desaparecido y otros tienen que oficiar la misa con chaleco antibalas. Incluso han amenazado con bombardear la catedral.

¿La razón? La Iglesia ha sido una voz valiente en la denuncia de la extorsión generalizada del crimen organizado. El obispo de Apatzingán ha encabezado esa denuncia ‘profética’. En una carta-pastoral del pasado 15 de enero denuncia la actuación del ejército y sus autoridades:

En lugar de buscar a los criminales que dañan a la comunidad, el ejército mexicano, por órdenes superiores, fue a desarmar a las autodefensas (…) agrediendo a gente indefensa con el resultado de tres hombres muertos”

Previamente, el viernes 10 de enero denunciaba la pasividad del ejército ante el crimen organizado:

Apatzingán esta hundida en el miedo y la zozobra luego de la quema de carros, negocios y hasta la presidencia municipal por parte del crimen organizado que actuó impunemente, mientras dos batallones de soldados estaban acuartelados. En la autopista Apatzingán–Nueva Italia, los enviados del crimen organizado quemaron autobuses, tráileres y camiones de carga sin que los federales ni los militares lo impidieran. (…)

El pueblo está exigiendo al gobierno que primero agarren y desarmen al crimen organizado. El ejército y el gobierno han caído en el descrédito porque en lugar de perseguir a los criminales han agredido a las personas que se defienden de ellos. ¿No han comprendido que nos encontramos en un ‘Estado de necesidad’? (…)

La gente espera una acción más eficaz del Estado en contra de los que están provocando este caos.

No son sus primeras advertencias. Desde mediados de octubre de 2013 el obispo de Apatzingán denuncia públicamente las acciones del crimen organizado, la extorsión generalizada y las rutas de la droga. Pero también censura la pasividad del gobierno y el Estado fallido.

Denuncia que tras tantos años de inteligencia no se hayan capturado a los líderes de Familia Michoacana, Zetas, el cartel Jalisco Nueva Generación o los llamados Caballeros Templarios.

Algunos sectores del gobierno y los delincuentes podrían trabajar juntos”, concluye el periodista Ricardo Alemán.

El gobierno tiene que lograr recuperar la confianza del pueblo michoacano. Tiene que ganarse la legitimidad democrática. Tiene que detener a los líderes de los Caballeros Templarios señalados por las autodefensas antes de desarmarlas.

Díselo al secretario de Gobernación., Miguel Ángel Osorio Chong. Le enviaremos copia al secretario de Defensa, el general Salvador Cienfuegos Zepeda.

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