Duros con autodefensas; suaves con Templarios

Muchas cosas ha dicho el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong sobre la desastrosa situación en Michoacán, pero de sus declaraciones más recientes destacan tres.

La primera es que los grupos de autodefensa actúan al margen la ley. La segunda es que, pese a afirmar lo anterior, el Secretario ofrece a esos grupos volverse policías locales. La tercera es la exigencia a estas agrupaciones de que dejen la seguridad en manos del Estado junto con la amenaza de que, de no disolverse, enfrentarán la represión estatal.

Estas declaraciones como todas las anteriores y sobre todo las acciones y omisiones gubernamentales, confirman que el Secretario de Gobernación y en general el gobierno del Presidente Enrique Peña no comprenden la situación de Michoacán o que, de comprenderla, simplemente se niegan a cumplir su obligación de proteger a los gobernados, la cual supone - ineludiblemente- capturar a Servando Gómez “La Tuta” y demás líderes del grupo criminal Los Templarios, además a todos sus operadores.

El que las autodefensas están al margen de la ley es una perogrullada. El punto es que si surgieron es porque el Estado mexicano falló en su obligación primordial de proteger a los gobernados, en este caso de Michoacán y ha seguido fallando hasta ahora. Ofrecerles a las autodefensas que se vuelvan policías, sin tocar un pelo a Los Templarios, es pedirles que hagan lo que las podridas municipales hicieron antes: coludirse con los criminales.

Pedir a las autodefensas que se disuelvan es pedir que se rindan ante los criminales que explotan a los michoacanos.

Es fácil amenazar a los integrantes de las autodefensas y cumplirles las amenazas mientras se sigue tolerando el expolio feroz de Los Templarios contra los habitantes. Si de veras se quisiera la desaparición de las autodefensas, bastaría con aniquilar la causa que las provocó: Los Templarios. El gobierno tiene todo para acabarlos, excepto una cosa: voluntad.

En el escenario del aplastamiento estatal de las autodefensas, en Michoacán esto daría lugar a que terminarán por coexistir las exacciones gubernamentales con las criminales. Abandonar Michoacán será entonces la única manera en que sus habitantes podrán escapar de la pesadilla.