Prioridad para 2014: Restablecer la gobernabilidad en México

Al finalizar 2013 un total de 207 municipios y dos entidades federativas (Tamaulipas y Michoacán) se encontraban en la condición de Estado fallido y Guerrero va que vuela hacia similar situación.

Ante esta realidad cerrar los ojos no sirve para nada. La política del avestruz jamás ha ganado ninguna batalla. Y eso vale lo mismo para los gobernantes que para los ciudadanos, incluidos los empresarios por supuesto.

Grupo Reforma publicó un comparativo entre la tasa de homicidios en Guerrero con las tasas de varios países. Si Guerrero fuera un país sería el tercero más violento del mundo. Es cierto que no es lo más indicado comparar jurisdicciones subnacionales con nacionales, pero el ejercicio sirve para dar una idea de la gravedad de la situación en ese estado.

Ante ello empresarios, sobre todo del sector turístico de Acapulco, declararon que si la violencia fuera tan grave no habría la ocupación hotelera que tiene el puerto, junto con Zihuatanejo y Taxco. Eso lo dijeron el mismo día en que el alcalde de Zihuatanejo recomendó a los turistas evitar carreteras como la que conduce a Altamirano, donde se produjo una balacera y una niña perdió la vida.

Además la ocupación hotelera y el flujo turístico no prueban nada. En 1990 Irak era visitado por turistas, a pesar de que Hussein había invadido Kuwait. Incluso muchos extranjeros se convirtieron en rehenes del dictador, cuando estaba a punto de producirse la invasión para expulsar a los iraquís de Kuwait.

Lo que los empresarios de Guerrero deberían estar haciendo, en lugar de negar la realidad, es demandar que el Estado cumpla con su obligación de controlar la violencia, la cual de mantenerse tarde o temprano acabará con el turismo.

Por lo que hace al gobierno, la máxima prioridad de Enrique Peña y los gobernadores de los estados más afectados por la violencia, debería ser la de justamente restablecer la gobernabilidad, la de poner fin a la condición de Estado fallido que muchas jurisdicciones ya sufren e impedir que otras caigan.

Y eso sólo puede lograrse mediante un esfuerzo sin precedentes por golpear hasta extirpar a las estructuras paralelas creadas por los grupos criminales, que le disputan al Estado los monopolios sobre la violencia y las exacciones.