Peña no quiere tocar a Los Templarios, 'punto'

Las autodefensas surgieron en Michoacán porque los habitantes de Tierra Caliente ya no aguantaron más las extorsiones, secuestros y la exigencia de que les entregaran a sus mujeres a Los Templarios.

Pero estos criminales llevaron sus agresiones contra la población al extremo, como nunca antes, porque consideraron que con la llegada al poder de Fausto Vallejo en febrero de 2012 tocaba la hora de cobrarle favores.

¿Qué favores? El haber utilizado el asesinato y la intimidación para inclinar la balanza en la elección de noviembre de 2011 en favor del abanderado priista y hoy gobernador de Michoacán.

El gobierno de Enrique Peña tardó meses en reaccionar ante la aparición de las autodefensas y ante lo que es más importante: la impune escalada criminal de Los Templarios que obligó al surgimiento de esos grupos.

Finalmente en mayo fueron movilizadas al estado fuerzas federales, pero ¿qué hicieron estas y con qué resultados? Lo dijo con valentía y claridad el obispo de Apatzingán monseñor Miguel Patiño Velázquez, en su carta pastoral del 15 de octubre:

“Su presencia se constata por todas partes, pero hasta la fecha no hemos visto la efectividad de su estrategia, porque no se ha capturado a ninguno de los capos principales del crimen organizado, aun sabiendo dónde se encuentran; prácticamente en su presencia se extorsiona, se cobran cuotas, se secuestra y se levanta a personas. Nos llama la atención cómo no han sido capaces de descubrir las casas de seguridad del crimen organizado, y hasta la fecha no hayan liberado a nadie cuando se cuentan por decenas las personas levantadas.”

MILENIO ha revelado que Los Templarios tienen en su nómina a funcionarios de la más alta jerarquía en los tres niveles de gobierno y para tal propósito destinan 325 millones de pesos al año ¡Por eso Los Templarios son intocables!

Pero esta corrupción e impunidad sólo es posible porque la permite el gobierno del Presidente Enrique Peña. Es él ¡quien más! El que permite que las fuerzas federales movilizadas en Michoacán dejen correr –frente a sus narices- las extorsiones, secuestros, levantones, despojos y asesinatos.

Es muy simple. Si el Presidente tuviera la voluntad política, en lugar de que las fuerzas federales bajo su mando garantizaran la impunidad de los criminales los jefes e integrantes de Los Templarios, estos estarían sido cazados y llevados ante la justicia y cesarían la extorsión y demás crímenes.

Un gobierno es ilegítimo si es producto del fraude electoral o si se hizo del poder mediante el golpe de Estado. Pero también si tolera, como lo está haciendo el gobierno de Enrique Peña, la acción de los criminales en lugar de perseguirlos y someterlos, como la ley lo obliga. Y un gobierno ilegítimo no tiene derecho a gobernar.