No pueden en Michoacán… ¡pues contraten una PMC!

Dos hechos son el colmo de los colmos en Michoacán. El primero es lo que desató la ira de Los Templarios contra instalaciones de la Comisión Federal de Electricidad: la marcha de una columna de las autodefensas sobre Apatzingán (una de las principales plazas del grupo criminal que gobierna el estado) el 26 de octubre, que fue ponerle el cascabel al gato, cosa que no fueron capaces de hacer las fuerzas de seguridad pública con todo su poder y recursos.

Unos 600 integrantes de los grupos de autodefensa de distintos municipios, movilizados en más de un centenar de vehículos, llegaron hasta el palacio municipal, donde fueron atacados por los Templarios. Los agredidos no pudieron responder porque antes fueron desarmados por el ejército.

Pero, por ejemplo, le dijeron a la Policía Federal en donde estaban las casas de seguridad del grupo criminal. Por eso digo que es el colmo: un grupo de civiles armados realiza las labores de inteligencia que ni el CISEN ni ninguna otra agencia gubernamental han sido capaces de hacer.

El segundo hecho que resulta el colmo, es que el gobierno federal anuncie que tomará el control del puerto de Lázaro Cárdenas, pues eso no es sino el reconocimiento de que ahí no gobernaba, que quien manda es La Tuta y sus asesinos, según denunciamos en estas páginas hace cuatro semanas (“La Tuta ¿el capo predilecto del sexenio?”)

El gobierno de Enrique Peña simplemente no puede establecer la gobernabilidad y el estado de derecho en Michoacán (aunque no sólo ahí). Entonces, lo más sensato sería que lo admitiera y que buscara una solución rápida y eficaz. Tal medida podría ser el contratar una Empresa Militar Privada o PMC por sus siglas en inglés.

Las PMC y sobre todo la más famosa, Academi (que antes se llamaba Blackwater), son aborrecidas por la izquierda y con justa razón: han demostrado que las empresas privadas son más eficaces y eficientes que cualquier agencia estatal hasta en los temas de seguridad y con una solvencia muy por encima, por supuesto, de los Cascos Azules de Naciones Unidas.

Son muchos los logros que las PMC han acumulado alrededor del mundo, desde su intervención en Sierra Leona para detener el genocidio hasta su participación en Nueva Orleans para restablecer el orden, tras el paso del huracán Katrina.

Referirse a la PMC como grupos de “mercenarios”, esto es, como milicias al servicio del mejor postor, es mera calumnia. Las PMC cumplen tareas de seguridad, para restablecer el orden; no se alquilan con el crimen organizado o con regímenes genocidas.

Si una PMC fuera contratada para establecer el orden y erradicar a los grupos criminales, lo haría con mucha más rapidez, eficacia y eficiencia que cualquier fuerza de seguridad pública del país. Después, o incluso de manera simultánea, habrá que repetir la fórmula en Tamaulipas, Guerrero y…donde haga falta.

Claro, siempre y cuando el objetivo del gobierno sea ese: restablecer el estado de derecho y acabar con los grupos criminales que expolian a la población. Aunque ahí está el meollo del problema: tengo muy serias dudas de que ese sea el objetivo del gobierno…