En Tamaulipas el gobierno es 'la maña'

La semana pasada en conferencia de prensa señalamos que el país vive el peor momento de secuestros de su historia y que este año podría concluir con más de 3,600, si se consideran los denunciados ante las procuradurías de las entidades federativas y los denunciados ante la PGR así como los de cientos de personas rescatadas en operativos del ejército y la marina.

Pero en este cálculo no se consideran ni los secuestros exprés denunciados ni los de este tipo y los de alto impacto que no son denunciados, ni tampoco los de los migrantes.

Si se consideran estos entonces los plagios son más de 20 mil, lo que sitúa a México como el país como más secuestros en el mundo y con una tasa que ninguna otra nación ha sufrido jamás, ni siquiera Colombia en sus momentos de máxima violencia y mayor incidencia de este delito.

Ante ello el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, manifestó que las cifras de secuestro “no son satisfactorias” y que reducirlas sería prioridad del gobierno del Presidente Enrique Peña. También dio la siguiente explicación sobre el crecimiento del secuestro bajo la presente administración: “tal vez también pueda ser la mutación que existe cuando a estos grupos de líderes o a los cárteles se les ha ido reprimiendo, se les ha ido acuartelando, y entonces buscan otras alternativas”.

Es decir, como a los grandes grupos criminales se les está pegando tanto duro en su actividad principal (el narcotráfico) entonces se está yendo hacia el secuestro. Pero el problema es que contra los grupos criminales la presente administración no está haciendo más que las anteriores y aquellos no están acorralados, ni mucho menos. Y ese es precisamente el problema: la expansión de los grupos criminales a otros giros delictivos no es señal de se les esté derrotando, sino de lo contrario, de que su poder e impunidad son crecientes.

De todas las entidades federativas del país, en ninguna el problema del secuestro es tan terrible como en Tamaulipas, donde adquiere las proporciones más masivas y más crueles. Recuérdese que en el estado fueron asesinados de 72 migrantes centroamericanos secuestrados en 2010

Recuérdese también que en enero del presente año cuatro comerciantes, dedicados a la compra y venta de automóviles, fueron secuestrados y asesinados en Reynosa, con la complicidad de la policía municipal.

Conforme al ranking de los municipios más violentos del país, en 2012 de los 20 municipios con las mayores tasas de secuestro, cinco eran de Tamaulipas.

En 2012, según los datos reportados por el gobierno del estado hubo 123 secuestros, pero la cifra oficial está muy lejos de la verdad. En realidad hubo al menos 690 secuestros, si se consideran además los 253 denunciados ante la PGR, las 289 víctimas de secuestro rescatadas por el ejército y las 25 rescatadas por la marina. Con las cifras parciales provenientes de las mismas fuentes, en 2013 los secuestros rebasarían los mil.

Pero esto tampoco da el cuadro completo del infierno del secuestro en Tamaulipas. Hay que considerar el plagio de aproximadamente 2 mil migrantes cada año en el estado.

Asimismo a mayoría de los plagios no son denunciados porque las víctimas saben que el gobierno estatal, la procuraduría de justicia del estado y las policías estatales y municipales, así como no pocos servidores públicos federales, están entregados al Cártel del Golfo y a otros grupos criminales, a quienes las autoridades les permiten todo: los secuestros de nacionales y migrantes extranjeros, el tráfico y trata de personas, el robo de combustible, la extorsión permanente a escala masiva y el creciente control de actividades lícitas como el reciclaje, la distribución de la carne de pollo, la venta de vehículos usados, el transporte público urbano, los sindicatos de maquiladoras y la obra pública.

Entonces, la causa de raíz del disparo del secuestro y la extorsión es que los grandes grupos criminales en varios puntos del país y destacadamente en Tamaulipas, se han convertido en el poder real, por encima del poder público formal. Desde hace tiempo Tamaulipas ha caído en la condición de “Estado fallido” y la actual administración federal no está revirtiendo esta situación ni mucho menos.