Las autodefensas no son ni policías ni comunitarios

Ante el surgimiento de las policías comunitarias, principalmente en Michoacán y Guerrero, el General colombiano, retirado, Óscar Naranjo, advirtió que no cualquier persona puede andar armada.

"Las autodefensas no son ni policías ni comunitarios. En un Estado de Derecho es inadmisible ciudadanos armados", expuso Naranjo durante una conferencia magistral en el Colegio de México sobre la violencia en América Latina.

"No cualquiera puede ser policía, ya que se necesita de una preparación y de un compromiso particular que sólo se puede dar a través de la institucionalidad", añadió el asesor del Presidente Enrique Peña Nieto en materia de seguridad.

No obstante, reconoció que la ineficiencia de las policías locales origina el surgimiento de los grupos de autodefensa.

"La seguridad pública será efectiva cuando se conciba como un valor democrático que permita el ejercicio de los derechos humanos y no como una necesidad del Estado autoritario".

Naranjo participó en el Seminario sobre la Violencia en México, organizado por el Colegio de México y expuso que el fracaso de la seguridad pública en América Latina se originó desde el abandono de las políticas públicas de seguridad y de sus instrumentos.

"En ese ambiente, fue posible el reto del crimen organizado al Estado que, en particular el narcotráfico, en algunos países como en Colombia en su momento y ahora en México ha llevado a una auténtica crisis por el número de muertos, desaparecidos y desplazados", razonó.

Advirtió que sólo América Latina contribuye actualmente con el 36 por ciento de los homicidios que se cometen cada año a nivel mundial, por lo que destacó que una policía, ya sea nacional, estatal o municipal, debe ser capaz de prevenir, defender, controlar e investigar la comisión de delitos para poder enfrentar el crimen.

"La policía no puede ser corrupta", sentenció.

Propuso crear mecanismos para la rendición de cuentas de los cuerpos policiacos y coincidió con la creación de auditores externos a las corporaciones.

"La profesionalización debe abarcar no sólo a los elementos operativos, sino también la administración y la burocracia de esos cuerpos, para blindarlos de la política", sugirió.

En ese sentido, sobre la violencia en América Latina, el también presidente Instituto Latinoamericano de Ciudadanía (ILC), señaló que parte de la problemática que ha impedido contener la violencia en la región, se encuentra en el hecho de que los gobiernos construyeron corporaciones policiales alejadas de las necesidades ciudadanas y se preocuparon por defender únicamente los intereses gubernamentales.

"En América Latina se asumió como una verdad que la pobreza justificaba la violencia, y que la violencia era una expresión natural de la violencia. Eso ha sido un gran error porque de manera arbitraria, lo que hicimos fue asociar delincuencia y violencia, y llegamos a estigmatizar a los pobres como causantes de la violencia.

"La violencia no es una expresión natural, pero sí es una expresión natural de la exclusión y la falta de oportunidades, porque son diferentes ser estigmatizados y ser pobres", dijo el General.