¿Mando Único o Mando Unificado?

No deja de sorprender que el actual Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong diga ahora que el entonces Presidente Felipe Calderón intentó, erróneamente, imponer el proyecto de Mando Único Policial.

Cuando Osorio Chong aún era Gobernador del Estado de Hidalgo ni él ni la gran mayoría de los Gobernadores del País externó objeción alguna al proyecto. De hecho, fue en Hidalgo, bajo su mandato, donde el modelo se puso en práctica por primera vez.

Desde entonces, y hasta la fecha, han estado fluyendo los subsidios federales a los Estados para el Mando Único, sin que nadie reclame.

La razón principal del amplio consenso sobre el Mando Único, era porque ofrecía una nueva excusa para el fracaso de los tres niveles de Gobierno ante la inseguridad y resultaba muy conveniente para seguir comprando tiempo, esto es, para continuar en los cargos políticos y policiales sin tener que mejorar el desempeño.

Se alegaba entonces que la dispersión y debilidad de las Policías Municipales no permitía enfrentar con eficacia a la delincuencia, sobre todo la organizada. Entonces los Gobernadores necesitaban controlar a las Policías Municipales. Pero eso no se podía hacer de un día para otro, sino que el proceso se llevaría su... tiempo.

La postura del Gobierno de Enrique Peña Nieto es la de no "forzar" el Mando Único. Es decir, si habrá o no ese control unificado de la fuerza pública local, dependerá de lo que decida cada Gobernador y cada Alcalde.

El actual Gobierno también alega que no hay un marco legal para el Mando Único, pero tampoco tiene mucha prisa para crearlo. A la fecha no ha presentado ninguna iniciativa de ley en tal sentido. Pero aunque el marco legal existiera, si la idea es que haya Mando Único según el parecer de cada Gobernador y Presidente Municipal, en realidad el cambio legal sale sobrando.

Entonces, si no es la del Mando Único, ¿cuál es la política del actual Gobierno federal? La coordinación entre niveles de Gobierno ¡Qué idea tan innovadora!

¿Pero no se suponía que ésta existía antes? Los actores políticos en el País hasta hace cinco meses eran los mismos de ahora y no lograban coordinarse (de ahí la supuesta necesidad del Mando Único) ¿Por qué ahora sí se van a coordinar?

El Mando Único no es una panacea para la seguridad pública, ni mucho menos. La idea de que centralización equivale a eficacia no tiene sustento. En Estados Unidos hay 13 mil agencias de aplicación de la ley y tal dispersión ni las hace ineficaces ni les impide coordinarse.

El punto no es la centralización del mando, sino simplemente que los jefes operativos y sus jefes políticos (electos), sean responsables.

El problema en México es que la permanencia en los cargos de la seguridad pública no depende de los resultados, que no hay consecuencias por el mal desempeño. Pero además, tampoco hay la menor penalización para los gobernantes, por mala que sea su gestión. Vemos a Gobernadores que cuando fueron Alcaldes se les dispararon los índices criminales Su promoción política parece un premio a su mal Gobierno Municipal.

Pero como quiera que sea, el proyecto de Mando Único tenía una ventaja: le quitaba la última excusa a los Gobernantes locales para incumplir con su obligación. Si ni con el Mando Único cumplían ¿Qué podrían alegar entonces? Nada, estarían desnudos.

Ahora, el hacer de lado lo del Mando Único, para que cada quien lo entienda como quiera, significa que los tres años desde que se inició la implantación del modelo se fueron al caño y ahora habrá nuevas excusas para no cumplir.

Es cierto que existen problemas que desbordan a las autoridades locales y que precisan del refuerzo de las federales. Pero en esto tampoco hay signos de que las cosas mejoran con la nueva Administración.

Es obvio que en amplias zonas de Michoacán y Guerrero hay ingobernabilidad, que el poder real recae en las bandas de sicarios y en las autodefensas. Pero para restaurar el orden el Gobierno federal no interviene ni con la rapidez ni con la eficacia que el caso amerita, a pesar de los riesgos que para el País representa tal omisión.

El asunto no es el Mando Único. El problema es la falta de voluntad política y de responsabilidad de los gobernantes y el que, para los federales, el de la seguridad no sea un asunto prioritario.