Salvar a Guerrero ¡ya!

No es sólo Acapulco. Gran parte del Estado de Guerrero está siendo azotado por la violencia. El 3 de marzo, un grupo de sicarios asesinó a 10 jornaleros agrícolas en el campo de cultivo de melón, en las inmediaciones de los pueblos de San Pablo Oriente y El Remanso, ambos del municipio de Ajuchitlán del Progreso. Y ha habido más casos como ese en los últimos tiempos.

La violencia ha venido creciendo en Guerrero desde 2006, pero de manera especialmente acelerada a partir de 2010. En ese año se registraron 1,500 homicidios dolosos y en 2012 un total de 2,310: un aumento del 54% en dos años. Pero las cifras de asesinatos podrían ser en realidad mayores a las que informa la procuraduría general de justicia del estado. En 2011 reportó 2,158 homicidios dolosos, pero el INEGI registró 2,397: un 11% más.

Pero no es sólo el homicidio doloso. Entre 2010 y 2012 los secuestros aumentaron en un 74%, los robos en general en un 109%, los robos con violencia en un 116% y la extorsión en un 151%.

Como en la mayoría de entidades y municipios más afectados por la violencia, el gran determinante de la situación es la impunidad. En 2004 se impusieron sentencias condenatorias a los responsables de 34 de cada 100 homicidios. En 2010 la tasa de castigó ya había bajado a 9% y en 2011 cayó a 7%.

La mayoría de los asesinatos son cometidos por los mismos criminales que han venido matando en los últimos años, sin que nadie se los impida. A finalizar 2011 la procuraduría del estado tenía un rezago de 17,856 órdenes de aprehensión por ejecutar. Cada uno de los probables delincuentes ya identificados, contra quienes no se ejecutan las órdenes, puede equivaler a uno o más nuevos delitos por año.

Bajo la administración de Felipe Calderón fue una constante que entidades federativas y municipios se desangraran por años, hasta que tras de miles de muertos, la violencia amainara, debido a determinadas acciones de gobierno y cuando en la disputa entre grupos criminales uno logró imponerse a sus rivales.

Es inaceptable que esto siga ocurriendo y le pase a Guerrero. Debe detenerse ya la matanza, por ejemplo concentrando fuerzas locales y federales para ejecutar este mismo año las casi 18 mil órdenes de aprehensión rezagadas.