¿Cuántos Guerreros más deben estallar?

El 21 de enero pobladores del municipio de Tixtla, Guerrero, decidieron -como ha ocurrido en otros municipios del estado- tomar el control de la seguridad pública en sus manos, ante la delincuencia irrefrenable y la incapacidad de la policía y/o su colusión con los delincuentes.

Al siguiente día los civiles armados hicieron su debut. Instalaron un retén y cuando un grupo de personas que circulaban en un vehículo no quisieron detenerse e incluso descendieron y se echaron a correr, pues simplemente les dispararon y asesinaron a una de ellas.

Si esa acción la hubieran cometido militares, como por desgracia ha sucedido, habría un escándalo nacional. No lo ha habido en el caso de Tixtla, pese a que un asesinato es tan atroz tanto si lo cometen unos como otros. Y los “usos y costumbres”, ya sean indígenas ya sean castrenses, no son excusa.

Lo sucedido en Tixtla la semana pasada puede repetirse miles de veces si siguen proliferando las milicias privadas fuera de control y lo que provoca su surgimiento, esto es, la incompetencia de los gobernantes para garantizar orden, la debilidad del Estado en lo único en lo que a los gobernados nos conviene el Estado sea fuerte: en garantizar la seguridad pública.

¿Cuántos asesinatos, secuestros, extorsiones, revueltas y linchamientos tienen que ocurrir para que los gobernantes entiendan que esto no puede seguir así?

Pero la primera responsabilidad en retomar el rumbo y restablecer el orden y la seguridad recae en el Presidente de la República. Pero al parecer para Enrique Peña ni la seguridad pública es su principal prioridad ni entiende lo que pasa en el país, cuando dice -como dijo en Chile- que la mejor manera de lograr la seguridad es creando “oportunidades”.

¿La parece, Presidente Peña, que las personas desesperadas que forman grupos de autodefensa -y que algunos dicen constituyen una “rebelión”- están tomando las armas para reclamar “oportunidades”?, ¿no escucha que el clamor es de que los gobernantes, los policías y los agentes del ministerio público hagan lo que tienen que hacer y para lo cual los ciudadanos los contratamos y les pagamos?

Presidente Peña: si usted no escucha el clamor, más vale que lo escuche o el país se le escurrirá entre las manos…