'Copeteado', pero es más de lo mismo

Los acuerdos de la primera sesión del Consejo Nacional de Seguridad Pública bajo el gobierno de Enrique Peña, no dan lugar para el optimismo, para suponer que se empezará a resolver la larga y profunda crisis que en la materia sufrimos.

En esencia, se trata de más de lo mismo – con adicionales palabras y recursos- y hacer lo mismo no puede sino dar los mismos resultados.

La aparente novedad es la creación de la gendarmería nacional, que inicialmente contará con 10 mil efectivos y que no será operacional sino hasta dentro de un año. Será un cuerpo dedicado a intervenir ahí donde ni siquiera hay policía formal o es muy débil, en zonas rurales y apartadas del país.

Pero ahí no está el principal problema, sino precisamente en las zonas urbanas y rurales donde precisamente sí hay policías y presencia de las demás instituciones de seguridad pública. Justamente porque las hay, es que muchas de ellas han sido capturadas por los grupos criminales (y sus socios con poder político y económico).

El problema principal de inseguridad y violencia está en: Tamaulipas, Veracruz, Coahuila, Nuevo León, Michoacán, Guerrero y Sinaloa, así como en las ciudades ya sabidas de estas entidades federativas. Y también el problema sigue en Chihuahua, por más que hayan descendido los homicidios en Juárez. Pero de esto nada dice el plan del nuevo gobierno.

Lo que sí dice es que “se asignarán responsabilidades y fechas precisas de cumplimiento, para cada institución del Gobierno de la República, así como para los gobiernos locales”, lo cual tampoco es una novedad. Y más que eso, desde 2011 los gobernadores aceptaron metas para la reducción de los principales delitos. Unos cumplieron, la mayaría no.

Y ¿qué consecuencias hubo para quienes no cumplieron? Ninguna y por eso el problema sigue ahí. El empezar a sancionar a quienes no cumplen, eso sí sería una novedad para mejorar.

Otra aparente novedad es pretender prevenir el delito con escuelas de tiempo completo. Pero esto tampoco es novedad: se trata de la misma política de buscar resolver los problemas de seguridad con medidas que actúan sobre situaciones que NO causan la inseguridad y que precisará más recursos, los cuales saldrán de esquilmar más a los contribuyentes.