Se les olvidó la impunidad, ¡nada más!

De los 95 compromisos del Pacto por México signado por los partidos políticos, 8 tienen que ver con seguridad y justicia.

Los compromisos no son ninguna novedad, se trata de hacer lo que desde hace años se ha hecho en el tema, con resultados desastrosos: coordinar a las policías (¿no existe para eso el Sistema Nacional de Seguridad Pública?); crear una gendarmería nacional para llegar a todos los puntos del país (¿no ha hecho eso la Policía Federal?); terminar de implantar el sistema penal oral y acusatorio; terminar de homologar los códigos penales y de procesos penales; reformar la ley de amparo (para preservar el desequilibrio procesal en perjuicio de las víctimas); construir más cárceles para reducir el hacinamiento y ¡ah!, claro, crear el Programa Nacional de Prevención del Delito.

Parte de ese programa, con el que se pretende disminuir la incidencia criminal, es establecer las Escuelas de Tiempo Completo (compromiso 74). En un artículo publicado por The Financial Times, Enrique Peña justificó así el punto: “También necesitamos una educación de calidad con la escolarización de todo el día (…), de modo que los niños tengan una mejor oportunidad de acceder al mercado de trabajo en lugar de ser forzados a una vida de crimen”.

Vea usted el despropósito de la premisa: como en México no hay escuelas de tiempo completo, ¡entonces por eso se ha disparado el crimen! Pero, ¿por qué la inmensa mayoría de quienes fuimos a escuela de medio tiempo no tenemos una vida de crimen?, ¿por qué la implantación de esa escolarización no tuvo el menor efecto en la incidencia criminal en Chile?, ¿por qué ello no libró a Estados Unidos de la crisis de seguridad pública entre los años sesenta y ochenta?

El compromiso que nuestros políticos omitieron en su Pacto, fue actuar contra la causa principal de la inseguridad: la impunidad, el que tengamos las tasas más bajas de castigo desde 1997, el que cientos de miles de órdenes de aprensión no se cumplan y sendos delincuentes estén libres de seguir delinquiendo.

Lo que nuestros políticos pactaron fue hacer más de lo mismo, lo cual nos hace recordar la frase de Albert Einstein: "Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados".