Presidente Peña: No se olvide de la impunidad

El presidente electo, Enrique Peña Nieto (EPN) y sus colaboradores se preparan para asumir la conducción del país. Atrás quedó la lucha electoral, ahora toca disponerse a cumplir promesas, en primer lugar la de reducir a la mitad de su nivel actual la incidencia de los homicidios dolosos, los secuestros y la extorsiones.

Respecto a los homicidios, EPN y sus colaboradores deberían saber que a la par del disparo de este delito (10 por cada 100 mil habitantes en 2007 a 25 en 2011), creció la impunidad.

En 1997 la tasa de homicidios fue de 18 por cada 100 mil habitantes y para 2005 ya había bajado a 11 ¿Por qué? Porque la impunidad de es delito, bajó: en 1997 se impusieron sentencias condenatorias a los autores de 22 de cada 100 asesinatos, mientras que en 2005 se castigó a los responsables de 43 de cada 100, casi el doble que apenas 7 años atrás.

Podría suponerse que la baja en la impunidad no es la causa de la baja del homicidio, sino a la inversa. Y en efecto, dado que la tasa de castigo (o de impunidad en términos negativos) es un valor relativo y no absoluto, basta con mantener el mismo número de sentencias condenatorias de años anteriores mientras bajan los homicidios, para que baje la tasa de castigo. Pero eso no fue lo que pasó entre 1997 y 2005.

Por el contrario, año tras a partir de 1997 la cifra de sentencias fue creciendo al pasar de 3,676 a 4,803 en 2005 (un 31% más). Después de 2005 el número de sentencias condenatorias a homicidas fue bajando, cuando que tenía que haber ocurrido lo contrario dado que los homicidios fueron al alza a partir de 2008. Así tenemos que en 2011 se impusieron 4,412 sentencias condenatorias a los responsables de los 28,375 homicidios dolosos ocurridos el año pasado, lo que da una tasa de castigo del 15.6%, casi dos veces menos que en 2005.

Entonces, para reducir la tasa de homicidios es indispensable aumentar el número de condenas (y por ende de detenciones y consignaciones). El principio es simple: si los homicidas están presos, tienen muchas menos posibilidades de seguir matando.

Consecuentemente el Sistema Nacional de Seguridad Pública (es decir los titulares de los ejecutivos y sus colaboradores), debe fijarse metas para reducir la impunidad ¡ya!