Si la violencia va a la baja ¿por qué ocultan cifras?

El Presidente de la República sigue siendo en México un ciudadano de primera, ¡que digo de primera!, de primerísima categoría, mientras que el resto de los ciudadanos seguimos siendo de quinta. Él tiene acceso oportuno a la información pública, el resto de nosotros no.

En la última sesión del Consejo nacional de seguridad Pública durante su mandato, el Presidente de la República aseguró que por primera vez desde 2008 la violencia estaba declinando, que en el primer semestre de 2012 los homicidios dolosos en general habían bajado en un 7% y en un 15% los asesinatos atribuibles a los grupos criminales ("rivalidad delincuencial").

Pero no hay forma de verificar si al Presidente le informaron correctamente, desde el momento en que ni siquiera existe la información pública sobre el número de asesinatos atribuibles a los grupos criminales en 2011. La información hecha pública en enero de 2012 es sólo preliminar, pues sólo refiere los meses de enero a septiembre. La PGR se comprometió a dar a conocer la información completa del año pasado a más tardar en abril del presente año, pero no cumplió.

Asimismo, hace un año el INEGI ya había dado a conocer sus preliminares cifras sobre homicidios dolosos correspondientes a 2010 (que son más abultadas que las del Sistema Nacional de Seguridad Pública), pero ahora no ha hecho lo mismo respecto a 2011.

Si el ocultamiento de cifras tendría una explicación (que no justificación) hasta el 1 de julio en el cálculo político-electoral, pasadas las elecciones, el seguir escamoteando el derecho a la información sólo puede explicarse por el hecho de que –contrariamente a lo que dice el Presidente- la violencia no ha amainado y probablemente se maquillan cifras.

Es cierto que hubo reducciones drásticas de los homicidios y otros delitos en Chihuahua y antes en Baja California. Pero cuando se tapa un bache aparecen otros. La violencia está creciendo en Guerrero, Michoacán y San Luis Potosí, entre otras entidades.

El gobierno debe cumplir su obligación de dar la máxima publicidad a la información. La PGR y el INEGI tienen que dar a conocer sus cifras cuanto antes. Entre otras cosas, debemos saber el tamaño del problema que este gobierno que agoniza le deja al nuevo.