¿Violencia Pejezombie para recuperar la lana?

Para darnos una ligera idea del potencial de violencia creado por Andrés Manuel López Obrador y sus operadores , imaginemos a una persona a cuya madre un grupo de maleantes la robaron y le dieron una golpiza hasta casi dejarla muerta, mientras que el hijo sólo pudo maldecir a los agresores. Imaginemos que luego la agresión se repite ¿a alguien podría sorprender que esta segunda vez el hijo de la mujer agredida fuera tras de los maleantes e intentara matar a al menos uno de ellos?

Pues así como este hipotético hijo así se sienten de ultrajados miles de seguidores de López Obrador, pues en El Peje ellos ven algo superior a una madre: ven a un Mesías, casi una divinidad. Ante la segunda golpiza sufrida por su ídolo no hay pocos dispuestos a la violencia, a tomar las armas a la menor provocación...

Inútil es intentar explicarles a los fanáticos de López Obrador que ni en 2006 ni en 2012 hubo atraco y golpiza. Simplemente, la mayoría del pueblo de México desairó ahora, como desairó antes, a un sujeto en el que no ve otra cosa que un peligro para México. Y es imposible intentar razonar con los seguidores de López porque ellos no constituyen un movimiento político, sino una secta religiosa y con los fanáticos no hay diálogo: o nos sometemos ellos o nos aplastan.

Pero hay otros que podrían seguir el camino del disturbio post-electoral, pues son profesionales de la violencia. Días antes de las elecciones el EPR y la Coordinación Revolucionaria Libertad (CRL) llamaron a la "resistencia popular" ante el "fraude electoral". No sorprendería que en próximos días se presentaran los primeros atentados terroristas o actos de provocación que arrojaran muertos, siempre útiles en la fabricación de mártires y la justificación de motines.

Pero el móvil de la violencia podría ser no sólo la indignación ante agravios imaginarios o el oficio de terrorista. En la víspera de la elección presidencial se conoció la grabación de una conversación telefónica en la cual el empresario Julio Villarreal Guajardo admite haber aportado de manera ilegal 130 millones de pesos a la campaña de López Obrador. Pero al perder El Peje ¿cómo hacerle para recuperar la inversión aunque sea en parte? Quizás un poco de derramamiento de sangre podría ayudar, porque no...