Crecen levantones... pero de militares

En cinco años, el Ejército también ha sido blanco del crimen organizado.

En lo que va del sexenio, el instituto armado no sólo reporta el deceso de 126 soldados por agresiones de la delincuencia organizada, sino el secuestro de 196 militares y la desaparición de 120.

Un informe de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), solicitado por Transparencia, indica que el 65 por ciento de los secuestros se concentró en los dos últimos años, pues hasta el 7 de diciembre se reportaron 59 plagios; en 2010, 69 secuestros; en 2009, 34; en 2008, 28, y en 2007, sólo seis.

El documento refiere que 49 de los secuestrados han sido ejecutados. Fuentes de la Defensa aseguran que en 27 casos, los militares han sido liberados después del plagio.

"Se hace de su conocimiento que continúan como desaparecidos 120 militares de este instituto armado", expone la dependencia federal en la respuesta de información fechada el 14 de diciembre.

La mayoría de los militares plagiados se encontraban francos; es decir, en su día de descanso y desarmados, explicaron las fuentes militares.

"Esto refleja el modo cobarde con el que actúan los criminales al sorprender a los soldados con cierto grado de vulnerabilidad. Al pescarlos así, sin armas, lo que vemos es una situación inédita. En la medida en que la presencia del Ejército sea más efectiva estos delitos se van a reducir", afirmó Javier Oliva, experto en temas militares.

El académico de la UNAM destacó que la cifras sobre soldados secuestrados y abatidos, es proporcional al incremento de los operativos y efectivos desplegados para el combate al crimen organizado en el País.

"En números porcentuales claro que aumenta, el Ejército ha aumentado sus operativos en contra del crimen organizado al igual que el número de sus elementos en las acciones militares", consideró Oliva.

Actualmente, más de 45 mil elementos participan de manera directa en el combate contra del crimen organizado y el narcotráfico.

Mandos de la Defensa Nacional indicaron que en los batallones se alerta al personal militar para evitar salir solo de los cuarteles y extremar precauciones al acudir a lugares públicos.

De acuerdo con las fuentes militares consultadas los estados de Nuevo León, Tamaulipas, Michoacán, Guerrero y Sinaloa, donde el Ejército mantiene una ofensiva contra el crimen organizado, concentran el mayor número de secuestros de soldados.

Los mandos consultados consideran que en esos cinco estados los ataques contra el personal militar es elevado, debido a que los operativos del Ejército ha ocasionado una merma en los recursos materiales y humanos de las organizaciones del crimen organizado.

Las fuentes militares no descartan que los 49 soldados que han sido encontrados muertos luego de ser secuestrados, hayan sido torturados para proporcionar información a los criminales sobre los operativos, mandos o proyectos de los batallones.

"Veo un sentido de agresión abusiva y cobarde contra el Ejército y sus soldados. En la medida en que la presencia militar esté siendo más efectiva, este tipo de agresiones va a ir a la baja", confió Oliva.

En lo que va de la presente administración suman mil 971 (agresiones) contra militares en las que han perdido la vida 2 mil 321 agresores, según dio a conocer la Sedena el 27 de diciembre.

El informe de la Defensa Nacional establece que en ese mismo periodo han muerto 126 soldados luego de las agresiones o emboscadas del crimen organizado.

Responden con ataques a operativos

Uno de los primeros ataques del crimen organizado en contra de elementos del Ejército se reportó en febrero de 2007 en Culiacán, Sinaloa.

Los militares Nery Córdoba y César Noé Crisóstomo Pérez fueron acribillados cuando viajaban a bordo de un vehículo del Ejército, a tres cuadras de la Casa de Gobierno de Culiacán. Ambos pertenecían al área de intendencia y no iban armados al momento del ataque.

Para el Ejército, esos crímenes fueron una respuesta al Operativo Conjunto que se implementó en ese Estado el 15 de enero de ese año para contener la ola de violencia generada por el narcotráfico y destruir cultivos ilícitos. El despliegue se enfocó principalmente en Badiraguato, ciudad de origen del capo Joaquín "El Chapo" Guzmán.

Tres meses después, en mayo de 2007, en Cuarácuaro, Michoacán, un grupo de cinco militares fue emboscado por un grupo armado.

Los hechos violentos contra soldados se repitieron en septiembre de 2010 cuando fallecieron tres militares durante una emboscada en el Municipio michoacano de Tepalcatepec.

Otra emboscada contra elementos del Ejército se registró un año después, en septiembre de 2011, en una carretera de la región Costa Grande de Guerrero, mientras viajaban a bordo de un convoy.

Aunque en octubre de 2008, apenas dos días después de los operativos encabezados por el Ejército y la Policía Federal en el área metropolitana de Monterrey, el crimen organizado respondió, asesinando a tres soldados, quienes fueron hallados degollados.

En total, fueron 13 elementos del Ejército ejecutados por la delincuencia organizada. Todos fueron hallados de la misma forma. Degollados, con heridas de arma blanca en tórax y abdomen, y con huellas de haber sido arrastrados.

Algunos de ellos, se indicó, habían salido de centros nocturnos cuando fueron "levantados".

De acuerdo con un reporte de la Secretaría de la Defensa Nacional, solicitado vía Transparencia, aunque la mayoría de las víctimas pertenecía a Infantería, también han sido ejecutados soldados de Transmisiones, cocineros, de Informática, jardineros y de sanidad.