¿Por qué la inseguridad es siempre peor?

José López Portillo entregó a sucesor la seguridad pública en peor situación de la que la recibió. Y así se ha repetido hasta ahora y seguramente lo mismo ocurrirá el 1 de diciembre de 2012.

En las entidades federativas y en los municipios ha sucedido lo mismo, salvo unas pocas excepciones ¿Por qué?

La respuesta está en la calidad de las instituciones. Desde hace 30 años, la palabra más mencionada por los gobernantes con relación a la policía en México es la palabra “depuración”. El afán depurador en principio tiene sentido: ¿cómo puede esperarse seguridad pública con policías sucias?

Mas los gobernantes no sólo han hablado y en estas 3 décadas más de 70 mil policías, agentes del ministerio público, custodios de prisiones, militares y hasta jueces han sido despedidos en todo el país y una parte de ellos han sido encarcelados. Además corporaciones policiales completas han sido suprimidas.

Sin embargo no hay mejora, ni en la seguridad ni en la integridad de quienes deben garantizarla. Antes los capos compraban a gobernantes y comandantes, ahora la totalidad de las plantillas de muchas corporaciones policiales está en su nómina. Hay muchas razones y excusas: muchas depuraciones son simuladas; se echa a unos pillos y otros peores los relevan; los salarios son miserables. Pero se olvida lo obvio: que los policías no se mandan solos.

Seguimos viendo el vergonzoso espectáculo de la detención de casi todos los integrantes de las policías de varios municipios ¿Y los presidentes municipales y los gobernadores que permitieron que las corporaciones fueran capturadas por el crimen organizado?, ¿por qué no se les castiga?

Decenas de corporaciones policiales municipales han sido intervenidas por fuerzas federales en el último lustro y cientos de sus integrantes están en prisión, pero ninguno de los ediles que permitieron se corrompieran. Ningún político quiere aplicar a sus pares la ley que sí aplica a los policías de a pie. Si el Estado mexicano hubiera sido tan eficaz en castigar ediles irresponsables o pillos como los narcos en matar alcaldes, otro gallo nos cantara.

La inseguridad es cada vez peor porque las instituciones de seguridad y justicia están podridas, pero lo están más aún las políticas.