Ocho preguntas y una advertencia

1. ¿Por qué el gobernador de Veracruz se apresuró a tachar de delincuentes con antecedentes penales “por homicidio y secuestro” a las 35 personas cuyos cadáveres fueron botados el 20 de septiembre en una transitada vialidad de Boca del Río, a sabiendas de que el señalamiento era falso?

2. ¿Cómo fue posible que los asesinos hayan llevado los cadáveres hasta dicha vialidad, esparcirlos a plena luz del día y retirarse tranquilamente sin que -supuestamente- ninguna autoridad los detectara y los detuviera?

3. ¿Qué tienen que decir las autoridades locales y federales acerca de los singulares modus operandi del presunto grupo “Mata-Zetas” que se atribuyó las 35 muertes y otras más, tanto para botar los cadáveres como para darse a conocer mediante un video en internet?

4. ¿Por qué el gobierno federal se apresura a negar la existencia de grupos paramilitares y asegura, sin más evidencia que su palabra, que los autores de masacres como la referida son los mismos grupos criminales en disputa que usan diversos disfraces?

5. ¿Son reales las cifras sobre los cadáveres hallados en las fosas clandestinas descubiertas este año en Tamaulipas y Durango o son mayores?

6. ¿La PGR tiene indicios de que una parte de los cadáveres hallados en esas fosas son de personas ejecutadas por agentes del Estado?

7. ¿Cuál es la respuesta oficial del gobierno federal a denuncias por la desaparición forzada de 15 personas supuestamente a manos de efectivos de la Marina en Nuevo León en junio del presente año?

8. ¿Por qué el comandante en jefe permite que la Secretaría de Marina se niegue a cumplir recomendaciones de la CNDH y no tome medidas urgentes y efectivas para poner fin a los abusos, contra los cuales las quejas aumentan vertiginosamente?

La mayoría de la población apoya la reacción del gobierno federal contra el crimen organizado y la participación de militares. Pero ese apoyo puede ser interpretado erróneamente por gobernantes y sus operadores como un cheque en blanco para cometer graves y sistemáticas violaciones a derechos humanos. Y si tal fuera el caso, entonces unos y otros no tienen idea de lo rápido que el ánimo de la opinión pública puede cambiar y las consecuencias legales que ello puede ocasionarles…