Rendirse ante los violentos no es la opción

Quienes prometen “paz” si el gobierno deja de actuar contra los pobres capos del crimen organizado, mienten.

Ni los capos ni sus matones se van a detener porque el gobierno les deje con las manos libres. Todo lo contrario. Los criminales profesionales buscan, como todo ser humano, la satisfacción de sus necesidades materiales, pero no por propio esfuerzo -como la mayoría de la gente hace- sino aprovechándose del esfuerzo ajeno. En eso se parecen mucho a los políticos.

Los capos no quieren sólo el control del narcotráfico, quieren sino de todo giro criminal y de toda la riqueza pública y privada. Por eso se fueron apoderando sucesivamente del tráfico y de la trata de personas, de la falsificación de documentos, de la “piratería” de discos, del asalto al transporte de carga, del robo de vehículos y del hurto de combustible de PEMEX. Por eso han ido cobrando “impuestos” permanentes a un creciente número de personas dedicadas a actividades lícitas, cometen secuestros masivos o despojan a plagiados de sus patrimonios.

Es falso que las alternativas sean o continuar con una violencia creciente o rendirnos ante criminales, promovido por los que no culpan a estos de la matanza, sino al gobierno.

Al finalizar 2009 e iniciar 2010, se desató en Tamaulipas y Nuevo León otra “guerra” entre grupos criminales, como la que empezó en Juárez hace 3 años.

Dado que los bandos disputaban no una ciudad sino muchas y la principal ruta del narcotráfico del país, tendría que haber más muertes que en Juárez. Pero no ocurrió así. El año pasado en Tamaulipas y Nuevo León ésta nueva guerra entre narcos cobró aproximadamente 1,800 vidas. Se trata de una gran cifra de asesinatos, pero menor a la de Juárez y muy por debajo de lo esperado.

¿Por qué se dieron las cosas de ese modo, es decir, mal pero no peor? Porque el gobierno en lugar de quedarse con los brazos cruzados, movilizó a las fuerzas armadas contra los violentos. Y es ahí donde puede estar la luz al final del túnel, como ocurrió en Colombia ¡LA OPCIÓN es someter a los violentos!