Encuesta de victimización del INEGI: sus cifras siguen siendo no confiables

Hace tres años, en octubre de 2013, explicamos porqué las cifras de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) de 2012 no eran confiables.

Entonces, para probar nuestra aseveración, utilizamos como ejemplo el caso del robo de vehículos, único delito del cual es posible calcular la cifra oculta por un medio distinto a las encuestas de victimización.

A diferencia de la casi totalidad de delitos en el robo de vehículos la cifra oculta suele ser muy baja en el mundo entero. En promedio el 80% de los robos se denuncia y el restante 20% no, es cifra oculta, aunque en países desarrollados la cifra oculta es inferior al 10%.

Existen tres fuertes incentivos para que las víctimas de este delito lo reporten a la policía o al ministerio público: la denuncia es condición para poder cobrar el seguro, hay la esperanza de recuperar el vehículo robado aunque sea parcialmente desmantelado y el temor de ser implicados en crímenes cometidos con el vehículo por los delincuentes.

Por todo ello la cifra oculta del robo de vehículo no puede superar a la cifra oficial registrada, a diferencia de lo que ocurre con otros crímenes.

De modo que si cuando una encuesta, como la publicada por el INEGI en 2013 y que se refiere a delitos sucedidos en 2012, sale con que la “cifra real” de robos de vehículos triplica la oficialmente registrada ello no es verosímil y con seguridad es falso. Y cifras tan erróneas sólo pueden indicar errores severos en el diseño, levantamiento y procesamiento de los resultados de tal encuesta.

Tras la publicación del artículo en octubre de 2013 funcionarios del INEGI, responsables de la citada encuesta, pidieron reunirse con nosotros para responder a nuestras críticas. En la reunión no admitieron ni la más remota posibilidad de falla de su encuesta. Nuestra impresión es que estos funcionarios estaban atrapados en una superstición: en el culto a las encuestas.

Según este culto ultra-dogmático los resultados de las encuestas son la Verdad Revelada. Y para validar los resultados de una encuesta nada mejor que otra encuesta igualita…

Apostar a un sólo medio de prueba para establecer una verdad es lo contrario al método científico. Pero el culto a las encuestas no es científico, aunque pretenda disfrazarse científico.

Dejamos de momento la crítica a las encuestas del INEGI con la endeble esperanza que sus responsables sopesaran nuestras recomendaciones e introdujeran mejoras. Pero la esperanza no tenía el menor fundamento.

La fantástica, muy fantástica, cifra oculta

El INEGI dio a conocer la ENVIPE 2016 con datos de 2015 con las mismas cifras inverosímiles, erróneas y falsas.

Según la ENVIPE en 2015 hubo 29’308,150 delitos en el país y no los 1’511,292 que registró el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP): 19 veces más.

Pero hay que considerar que el INEGI levanta otra encuesta además de la ENVIPE, la Encuesta Nacional de Victimización de Empresas, (ENVE) cuyos resultados no se han dado a conocer pero que según nuestra estimación sumarían cuando menos dos millones más de delitos para dar un total de 31’308,150 delitos supuestamente realmente ocurridos: 21 veces más que la cifra oficial de delitos registrados.

Supuestamente tampoco hubo los 1,306 secuestros según el SNSP, ni los 2,643 que calculamos nosotros al sumar las cifras del SNSP, los secuestros denunciados ante la PGR y las víctimas de secuestro rescatadas por las Fuerzas Armadas y la Policía Federal, sino 64,459.

Y tampoco fueron robados 157,894 vehículos en 2015 según los datos del SNSP sino 496,415 que resulta de la suma de los 452,001 que registra la ENVIPE más 44,414 que estimamos registraría una ENVE. Es decir, el número supuestamente real de vehículos robados sería un 214% superior a la cifra oficial y en lugar de que la cifra oculta fuera del 20% sería del 68%.

Según la ENVIPE 2016 de las 452,001 víctimas de robo de vehículos 362,042 denunciaron el delito ante el ministerio público, pero en el caso de 63,824 robos el ministerio público se había negado a iniciar la averiguación previa, lo que de ser cierto sería un hecho muy grave.

Pero más grave sería que de las restantes 298,218 denuncias el ministerio público haya ocultado 140,324 de la estadística para reportar sólo 157,894. En suma 204,148 denuncias que el ministerio público debió haber reportado para la estadística del SNSP no las habría reportado.

Pero la mayor parte de estas cifras que se desprenden de la encuesta del INEGI son falsas. Nunca hemos metido la mano al fuego por la veracidad de las cifras del SNSP y por el contrario hemos denunciado casos de “rasurado”. Pero suponer que el ministerio público ocultó más de 200 mil denuncias por el robo de vehículos es pura fantasía.

La cifra de 496,415 vehículos robados es falsa y hay medios para demostrarlo. Como hicimos en 2013 recurrimos a una fuente imparcial, confiable y objetiva de información como es la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS). Según la AMIS el 27% de los vehículos del país (cuyo parque rebasa los 35 millones de unidades) está asegurado y en 2015 pagó los seguros por 62,533 vehículos robados, cifra que representa el 39.60% de los vehículos robados registrados por el SNSP.

Este porcentaje es superior al del 27% que los vehículos asegurados representan del total del parque vehicular y ¿es acaso esa diferencia, evidencia del “maquillaje” de los datos reportados por las procuradurías al SNSP? No.

La diferencia es explicable porque los vehículos que suelen estar asegurados son aquellos de modelos más recientes, los más codiciados por los ladrones y de este modo es lógico que el porcentaje que los vehículos asegurados robados representan del total de vehículos robados sea superior al porcentaje que representan del total de vehículos registrados.

Si las cifras del INEGI fueran verdaderas entonces AMIS tendría que haber reportado en 2015 no 62,533 vehículos robados sino 134,032 sobre la base del 27%, que es el porcentaje que los asegurados representan del total de vehículos registrados, esto es, más del doble de los que reportó. O la AMIS habría tenido que reportar 196,580, el triple de lo que reportó, sobre la base del 39.60%, que es el porcentaje que los vehículos asegurados representan de los robados por las razones ya explicadas.

En suma, la cifra real del robo de vehículos en México durante 2015 no debió rebasar los 190 mil, cifra oculta incluida, casi tres veces menos que la cifra “real” según las encuestas del INEGI.

Errores garrafales del INEGI no sólo en encuestas de victimización

Y si eso ocurre con un delito, en realidad el único en que es posible poner en duda las cifras de las encuestas ¿qué será del resto de los delitos? Pues algo muy parecido. Cuando el INEGI habla de más de 30 millones de delitos por año, en realidad y en el peor de los casos la cifra debe ser tres o cuatro veces inferior.

El Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad AC (ICESI) cuando realizaba similares encuestas incurría en muchos de los errores del INEGI. Pero una vez que el INEGI asumió la realización de las encuestas esos errores fueron llevados al extremo. Según el ICESI, en la última encuesta que levantó, en 2009 la cifra real de delitos fue de 10’958,000 delitos.

Pero en la primera encuesta del INEGI la cifra subió a ¡22’714,967 delitos! En los años siguientes la cifra siguió subiendo hasta llegar al absurdo monumental de los 30 millones de delitos.

La tarea encomendada al INEGI de levantar encuestas de victimización es demasiado importante y con un elevado costo para los contribuyentes como para que esté entregando los resultados fantasiosos que entrega. A esto hay que ponerle remedio cuanto antes.

Desgraciadamente no es este asunto el único relativo a la seguridad pública y justicia penal en que el INEGI está incurriendo en errores garrafales. La nueva estadística judicial es un absoluto desastre.

La estadística judicial penal hasta 2012 -aun con sus limitaciones- era verídica, confiable y útil. La nueva generada a partir de 2013 con base en los censos de impartición de justicia es todo lo contrario. De este otro absoluto desastre ya nos estaremos ocupando...