Treinta y nueve meses

Quienes son los responsables últimos de la campaña de desprestigio contra el Presidente Enrique Peña, por supuestos actos de corrupción, están dispuestos a seguir acosándolo hasta el último día de su mandato (y le falta la mayor parte del mismo: poco más de 39 meses).

Si esto no fuera suficiente, a la carga de problemas de imagen se han venido a sumar la campaña para acusar –sin pruebas- al Presidente Peña por la desaparición de los 43 de Ayotzinapa, las dificultades para hacer efectiva la reforma educativa, el lento crecimiento de la economía, el caso Tlatlaya, el desafío del CJNG y ahora la segunda evasión de Joaquín Guzmán.

Toda acción del Presidente se torna más difícil en un clima de desgaste de su imagen, la cual puede empeorar porque aumenta la creencia en la evasión pactada, pues el criminal está libre y siguen en sus puestos quienes tenían que impedir que huyera.

En los países con gobiernos serios, la fuga de un criminal de ese tamaño habría provocado ya la salida de los principales responsables de impedirla, en nuestro caso del Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio, del Comisionado de Seguridad Nacional, Alejandro Rubido y del jefe de inteligencia (director del CISEN), Eugenio Ímaz. Mientras más se demore su salida más se deteriora la imagen presidencial.

Si al Presidente le han dicho que lo pertinente para mejorar su imagen será anunciar la recaptura del capo y que ésta es inminente, pues no le han hablado con la verdad. Parece poco probable que quienes fueron ineficaces para evitar la fuga tengan un súbito ataque de eficacia y logren la recaptura.

La salida de estos funcionarios además de aliviar la presión sobre el Presidente serviría para dos objetivos más importantes: de veras recapturar a Guzmán y revisar por completo la política de seguridad, que ha sido tan desdeñada en esta administración. El problema de la inseguridad en México dista de estar resuelto.

En tal sentido a la hora de considerar los relevos, no debe repetirse el error de colocar colaboradores ineptos, ni designar a los que supuestamente “saben” (…porque está en el juego de la colusión) o a “lobos” de la política, entre los cuales figuran autores de la campaña de desprestigio contra el Presidente Peña.