PGR: ¿Qué está haciendo? ¿Qué hará?

La nueva Procuradora General de la República, Arely Gómez González, fue propuesta por el Presidente Enrique Peña y ratificada por el senado con la idea de renovar al ministerio público federal y recuperarle credibilidad.

Pero en sus primeros días al frente de la institución la nueva Procuradora no ha tomado acciones que revelen esos propósitos de renovación y de recuperar credibilidad, ante temas de gran relevancia y urgencia que la PGR debería estar atendiendo.

Hace una semana presentamos una lista de 14 personas víctimas de desaparición forzada en Tamaulipas en lo que va del año. A esa lista hay que sumar un nombre más, el de Juan Alberto García Salas, desaparecido el 27 de febrero de 2015 en Tampico.

Lo que la nueva Procuradora tendría que haber hecho tan pronto asumió el cargo era ordenar la inmediata búsqueda y recuperación de esos 15 desaparecidos. Esta acción era y es urgente porque es más probable recuperar con vida a personas víctimas de desaparición reciente, que aquellas que fueron desaparecidas hace más meses o años.

En lugar de ello la nueva Procuradora ha atendido otras prioridades, como el nombrar a sus colaboradores de primer nivel, cinco de los cuales ya habían ocupado posiciones en la institución, sin que su desempeño hubiera probado eficacia.

Y de entre los designados el que menos lo probó es Gilberto Higuera Bernal, de nuevo Subprocurador en la misma posición que ya ocupó bajo la nefasta gestión de Rafael Macedo. Esto no revela interés por la renovación, ni por la eficacia, ni por la probidad.

Inquieta que la nueva Procuradora pudiera no comprender la urgencia y gravedad del tema de las desapariciones o de la persistencia de las prácticas de tortura. Preocupa que apueste a la aprobación de una ley general sobre desapariciones, que demorará meses, en lugar de ponerse a buscar a los desaparecidos a partir del marco legal actual.

Pero preocupa también que respecto a otros problemas como el expolio criminal generalizado y masivo en Tamaulipas, entre otros estados, la nueva Procuradora no tenga ni diagnóstico, ni líneas de acción, ni voluntad. No va a pasar mucho tiempo para que de la preocupación haya que pasar a la alarma. Sólo acciones efectivas marcarán la diferencia.