Menos violencia entre grupos criminales; la misma contra inocentes

El Presidente de la República, Enrique Peña se comprometió, cuando era candidato, a disminuir durante su mandato en un 50% los homicidios dolosos, los secuestros y las extorsiones.

Hace unos días el Presidente Peña informó complacido que en los primeros siete meses de 2014, el homicidio se redujo 27.8 % respecto al mismo periodo de 2012, mientras que el secuestro y la extorsión disminuyeron 6.8 y 19.9 %, respectivamente, en comparación con igual lapso de 2013.

Respecto a las cifras oficiales he expresado en repetidas ocasiones mis reservas. En primer término por años se reportaron como delitos denunciados lo que en realidad eran averiguaciones previas. Y respecto a homicidio, específicamente, las cifras del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática son más de un 20% superiores a las reportadas por las procuradurías de las entidades al Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Aparte está el problema del “rasurado” de cifras, práctica en la que han destacado gobiernos como el del Estado de México y Tamaulipas.

Pero pese a estas reservas, no se puede asegurar que los homicidios estén al alza o que se mantienen el nivel que tenían en 2012. En la ola de violencia iniciada en 2008 el país alcanzó su punto máximo en 2010, con una tasa de 25 por cada 100 mil habitantes, mientras que 2014 podía terminar con una de 19.

En realidad la tendencia a la baja era clara desde el segundo semestre de 2011. Pero el que esa tendencia se haya mantenido a la baja es algo bueno; malo sería que los homicidios hubieran repuntado o no hubieran seguido disminuyendo.

Ahora bien, la baja del homicidio en la presente administración ¿es producto de sus políticas? No lo podría afirmar, como tampoco puedo atribuir la baja iniciada al final del sexenio anterior a las políticas del gobierno de Felipe Calderón. Lo único que se puede testificar es que los grupos criminales, los principales impulsores de la ola de violencia, disminuyeron la magnitud de sus disputas.

Así como conflictos bélicos tradicionales no duran para siempre, así también ocurre con las disputas entre grupos criminales. En Juárez, La Laguna o Tijuana simplemente un grupo criminal derrotó a su rival.

Respecto a las cifras de secuestro el desbarajuste es mayor que con las de homicidio. Además de las que corresponden a las averiguaciones previas iniciadas por las procuradurías de las entidades federativas, están las de averiguaciones previas que inicia la Procuraduría General de la República.

A estas cifras deben sumarse los secuestros de las personas que rescata el ejército y la Marina y que no suelen dar inicio a averiguaciones previas. Y, por si hiciera falta más confusión, hasta diciembre de 2013 se hacían pasar como secuestros (víctimas de secuestro) las cifras que en realidad correspondían a averiguaciones previas.

Y esta distinción entre secuestros-víctimas y averiguaciones no es irrelevante sino muy importante. Por ejemplo, entre enero y julio de 2014 las procuradurías de las entidades federativas iniciaron 909 averiguaciones previas pero hubo 1,186 víctimas de secuestro. Pero en el mes de julio mientras que hubo 98 averiguaciones previas (la más baja de los 7 primeros meses del año) las víctimas fueron 204.

El Comisionado Nacional Anti-Secuestro, Renato Sales ha manifestado que se están consolidando las cifras de diferentes fuentes oficiales para conocer los números reales y evitar duplicaciones. Confío en que el Lic. Sales, persona honesta y buena fe, alcance su propósito. Pero con los datos actuales no hay razón para suponer que el secuestro declina, sino exactamente lo contrario. Aunque, cabe aclarar, la situación no es igual en todas las entidades federativas.

En Tamaulipas en los siete primeros meses del año ya iban 340 víctimas de secuestro, según los propios datos de la procuraduría tamaulipeca. Pero además hasta entonces el ejército ya había rescatado a más de 900 víctimas de secuestro en ese estado, la mayor cifra registrada desde 2009, cuando las fuerzas armadas comenzaron con las operaciones de rescate (en ese año fueron rescatadas por el ejército 501 secuestrados y de ellos 270 correspondieron a Tamaulipas).

En 2013, según el Sistema Nacional de Seguridad Pública hubo 1,702 secuestros, pero considerando las cifras de la PGR y de los rescatados por soldados y marinos, la cifra real sería de 3,898 plagios (víctimas), según el cálculos del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, el cual me honro en presidir. Al ritmo que vamos, al final de 2014 la cifra de secuestros –según los datos de diferentes instituciones públicas- fácilmente rebasará los 4 mil.

Respecto a extorsión, lo menos que se puede decir es que las cifras oficiales nada tienen que ver con la realidad. Oficialmente en 2013 hubo 7,833 casos de extorsión (en realidad averiguaciones previas). Pero cuando menos 8 mil son las víctimas de extorsión ya sea en Reynosa o en Victoria o en Tampico. La cifra negra de este delito es colosal, en comparación con la oficial.

De acuerdo a las denuncias que se pueden hallar en redes sociales, la extorsión en México y sobre todo en Tamaulipas, Morelos, México y Guerrero, lejos de disminuir va al alza.

En suma, el balance que puede hacerse de lo que va de la administración del Presidente Peña es que, ciertamente, la violencia entre criminales ha disminuido, mientras que se mantiene, cuando menos, la violencia de las organizaciones delictivas contra personas inocentes.