Rescatemos México Ahora

Hoy se cumplen 10 años de la histórica marcha "Rescatemos México" que sacó a las calles del DF a más de un millón de personas vestidas de blanco, quienes alzaron su voz para exigir a las autoridades detener la ola de violencia e inseguridad que imperaba en nuestro país.

Diversas organizaciones sociales encabezaron esta convocatoria que derivó en una auténtica marea humana que se convirtió en noticia más allá de nuestras fronteras. Era entonces Presidente Vicente Fox, y López Obrador Jefe de Gobierno de la Ciudad de México. Este último cuestionó la marcha con una lamentable falta de sensibilidad, argumentando que era organizada por "pirrurris" y por grupos vinculados a la derecha que pretendían lesionar su carrera a la presidencia.

Lo cierto es que aquella movilización caló hondo y obligó al gobierno federal y al del DF a tomar medidas concretas para abatir la inseguridad. En la capital del país, sin que podamos hablar de una ciudad segura, es evidente la disminución del índice delictivo en ciertos rubros en los años posteriores a esta marcha.

De acuerdo con el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal (CCSPJP), en 2004 se denunciaron 145 secuestros en el DF y en 2013 hubo 60 denuncias por este delito, lo que significa una baja del 59%. En 2004 fueron asesinadas 25 víctimas del secuestro en esta ciudad y el año pasado el número descendió a 5.

Es cierto que existen casos no denunciados, pero es una realidad que la Ciudad de México, en la década posterior a la mega marcha, no se convirtió en un territorio de violencia imparable como Tamaulipas, Michoacán, Guerrero y Chihuahua.

El escenario de inseguridad a nivel nacional no es nada alentador. Conforme a datos del INEGI y del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, el secuestro en México aumentó en la última década en más de 400% y en estos 10 años se han llevado a cabo más de la mitad de los asesinatos ocurridos en secuestros desde que este delito comenzó a darse en México a principios de los años 70. Hay que destacar también que hace 10 años no existía el cobro del derecho de piso y hoy es una realidad en muchas entidades del país.

Aquella marcha puso de manifiesto que la participación ciudadana puede llegar a tener una gran fuerza, pese a que algunos políticos desprecien el sentir de la sociedad y pretendan minimizar el legítimo grito de paz que se escucha en las calles.

Por desgracia, en muchas ciudades de México la sociedad no fue capaz de movilizarse, lo que permitió la incapacidad y la impunidad de las autoridades para atender el problema de inseguridad, y dio mayor margen de maniobra a la delincuencia organizada para apoderarse de algunos estados hoy calificados como fallidos.

El miedo constituye un gran caldo de cultivo para la acción de los delincuentes y alimenta la mediocridad en la mayoría de nuestros gobernantes. El silencio y la parálisis incrementan la violencia, como en Tamaulipas, que ha vivido una situación más dramática que Michoacán.

Diversos periodistas han sido asesinados y nadie se atrevía a alzar la voz ante las amenazas de los delincuentes. Pero la sociedad tamaulipeca ha decidido alzar su voz, y lo anterior será una condición indispensable para detener la ola de violencia que tanto dolor ha causado en aquellas tierras.

En Jalisco no estamos exentos de llegar a una situación como la que han vivido Tamaulipas y Michoacán. En estos lugares la violencia no se limitó a ajustes de cuentas entre grupos delincuenciales o a una disputa territorial, sino a acciones contra la población, mediante el despojo, el cobro del derecho de piso, la extorsión y la participación de los cárteles en actividades lícitas, sometiendo a empresarios, amenazándolos, y controlando rubros enteros de la actividad económica.

Ojalá no alcemos nuestra voz demasiado tarde. Recordemos que el silencio opera a favor de los delincuentes, alimenta la impunidad y la posible complicidad de nuestros gobernantes con quienes delinquen. Retomemos el grito "Rescatemos México".