Tamaulipas: Lo que hay que hacer

El gobierno del Presidente Peña dio a conocer cambios en su intervención federal en Tamaulipas, que se resumen en dos líneas: tomar el control de la seguridad pública local y enviar más efectivos federales.

Es ya un avance que implícitamente se asuma que la intervención federal ha fracasado hasta ahora y que el gobierno de Egidio Torre está rebasado, aunque en realidad el problema es peor: la autoridad local ha hecho todo para facilitar el asalto de los grupos criminales contra la sociedad tamaulipeca.

Para frenar y luego derrotar este ataque, el gobierno federal debe tomar medidas indispensables. La primera debe ser sustituir la policía local, que está al servicio de los grupos criminales, con la Gendarmería Nacional. Ahí en Tamaulipas es donde debe debutar este nuevo cuerpo (en Michoacán con las fuerzas federales que hay y la policía rural se puede seguir avanzado hacia la restauración del estado de derecho).

Lo segundo es tomar el control de las carreteras, caminos y calles que hoy lo tienen los criminales y que es clave en su violencia y expolio. Lo tercero es actuar contra negocios ostensibles que les dan dinero y poderío a los grupos criminales. Estos ya monopolizan la distribución de carne de pollo, el reciclaje o la distribución de cerveza, pero no pueden hacerlo sino a través de empresas legales que es factible intervenir de inmediato.

Lo cuarto es, como en Michoacán, el actuar contra la extorsión permanente. Los grupos criminales no pueden practicarla desde sus madrigueras: tienen que ir a cobrar el “derecho de piso” y entonces es cuando hay que capturar a sus operadores. Parte de esto es desarticular el esquema de expolio que se ha ido armando para saquear a la industria maquiladora, vital para la economía local y cuya vulneración acarreará una verdadera catástrofe.

Lo quinto es abatir la impunidad. Ello implica, por un lado y como en Michoacán, actuar contra gobernantes y ex gobernantes que se han coludido con los criminales y, por otro, elevar las tasas de castigo que están al nivel del piso.

Lo sexto es tomar ya el control interno de las prisiones y trasladar a todos los reos de los grupos criminales a penales federales de alta seguridad.

Sin estas acciones, todo será simulación.