El 24 de noviembre de 2007, representantes de todas las procuradurías del país que conforman el Grupo de Planeación y Análisis Estratégico para el Combate al Delito de Secuestro, acordaron reformas legales para que se congelen las cuentas bancarias de las víctimas de plagio y de sus familiares, para así, supuestamente, ya no se paguen rescates.
Con esto supuestamente se lograría la erradicación del secuestro, pues los plagiarios dejarían de ver un negocio en privar a las personas de la libertad ante la imposibilidad de obtener rescates.
Pero en realidad el objetivo de esta monstruosa medida no es reducir o erradicar el secuestro, sino impedir que los plagios se denuncien, para así simular que ese delito baja.






