Secuestro: reconocen alza y anuncian plan, pero...

Hay que reconocer que, en el marco de la XXXV Sesión del Consejo Nacional de Seguridad Pública, el Presidente Enrique Peña haya admitido (finalmente) que el país sufre una escalada del secuestro y que haya anunciado el diseño de una estrategia nacional para hacerle frente, la cual se dará a conocer en enero de 2014.

Nuestro mayor deseo es que esa estrategia sea la correcta: que contenga la escalada de plagios y haga descender su incidencia. Lograr eso además de ser en sí benéfico, significaría que el gobierno del Presidente Peña estaría cumpliendo el compromiso electoral de reducir este delito y que no ha cumplido.

Por desgracia no hay margen para el optimismo, dada la conducta tanto de las autoridades locales como la de las federales. En el peor escenario la estrategia sería un mero ejercicio de simulación con el consecuente mayor escalamiento del secuestro.

Un ejemplo de simulación es la política del gobierno de Tamaulipas –entidad federativa en la condición de Estado fallido- de construir parques dizque para enfrentar la violencia. Otro ejemplo de simulación es el despliegue de fuerzas federales en Michoacán –otra entidad en condición de Estado fallido-, mientras que en las narices de policías federales y soldados continúa la extorsión masiva de la población.

Otro mal escenario o parte del anterior sería que simplemente se falsificaran las cifras para aparentar una baja del secuestro. Eso en parte estaría ocurriendo con la supuesta baja de la incidencia del homicidio doloso, según diversos indicios. El falseamiento de cifras es ostensible cuando menos en Tamaulipas.

Pero otra posibilidad, no tan extrema, pero igualmente indeseable, es que los diseñadores e implementadores de la estrategia simplemente no den en el clavo. Es una idea errónea que el secuestro puede ser derrotado con estrategias exclusivamente enfocadas en este delito, pues esto es como no ver a dos elefantes en la sala: el poder de los grupos criminales y la constante migración de los delincuentes de otros giros criminales hacia el plagio.

Sin derrotar a los grupos criminales y combatir el delito en todos los frentes y sin bajar la impunidad a cuando menos los niveles de 2005, simplemente no se vencerá al secuestro.