Las víctimas de secuestro no somos criminales ni conejillos de indias

  1. La Fundación Pro-Rescate AC y el Consejo Ciudadano por la Seguridad Pública y la Justicia Penal condenan de la manera más enérgica la decisión de la mayoría del Congreso de Veracruz de aprobar la reforma al artículo 132 del Código de Procedimientos Penales, que inició el gobernador Miguel Alemán y llaman a combatirla por todos los medios legales.
  2. Además de rechazar de manera absoluta el contenido de esta reforma debe advertirse de que el gobernador del estado y la mayoría en el congreso local recurrieron a un “albazo legislativo”, pues no hubo consulta a la sociedad ni discusión verdadera. Quienes aprobaron la iniciativa o se abstuvieron, actuaron como mandaderos del ejecutivo local, no como representantes de los ciudadanos que los eligieron.
  3. La infame “ley Alemán” es una reelaboración “light”, a cargo del procurador Pericles Namorado Urrutia, de la propuesta de castigar penalmente a las víctimas de secuestro que data de 2002 y que fuera inicialmente formulada por el ex procurador de Tlaxcala, Eduardo Medel y que apoyaron entre otros el procurador del DF, Bernardo Bátiz.

Mientras que Medel pretendía meter a la cárcel a los familiares de los secuestrados por pagar rescate, Alemán y Namorado simplemente se conforman con lograr que los plagiados sean asesinados, al “congelárseles” los  bienes a sus familiares, de modo que no puedan pagar los rescates.

  1. Si la “ley Alemán” fuera aplicable se daría la paradoja de una autoridad eficaz para perseguir a las víctimas o para congelar sus cuentas, pero no para perseguir y castigar a los secuestradores.
  2. La ley no va impedir que los familiares sigan negociando y pagando rescates, ni siquiera si hubiera el riesgo de pena de muerte en su contra.
  3. No existe evidencia empírica ni en México ni en ningún país de la supuesta eficacia contra el secuestro al perseguir a las víctimas o congelar sus cuentas. “Citar” las supuestas experiencias de otros países es falsear los hechos.
  4. Lo más que lograría la Ley Alemán sería reducir a cero las denuncias …pero no el secuestro.

Luego, a la iniciativa de congelar las cuentas no la animó voluntad alguna de abatir o erradicar el secuestro, sino la de acallar las quejas de las víctimas que tanto irritan a ciertos políticos y procuradores.

  1. Reiteramos nuestro llamado a toda la sociedad a oponerse a esta reforma legal. Demandamos que tan pronto y como la ley se publique el Procurador General de la República emprenda una acción de inconstitucionalidad.

Solicitamos también a la Comisión Nacional de Derechos Humanos se pronuncie sobre el particular.

Exigimos a los diputados federales se nieguen a la pretensión de Miguel Alemán  y de otros de erigir en “federal” su infame ley.

En su caso promoveremos juicios de amparo contra este reforma violatoria de los artículos 14 y 16 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

  1. Rechazamos la posición de que la Ley Alemán debe “probarse” en la “práctica” y solo entonces juzgar si “sirve” o no.

Esta es una declaración tan infame que ni siquiera no atrevemos a pedir que la Ley Alemán se pruebe con los familiares de Alemán o de quienes dicen que hay que “experimentar”.

Las víctimas de secuestro, los gobernados, no somos conejillos de indias con los que los gobernantes – nuestros servidores – pueden hacer experimentos, a costa de nuestras vidas y patrimonios. Somos seres humanos (con derechos) por si lo han olvidado.

Si las autoridades no terminan de saber que hacer para erradicar el secuestro, nosotros sí. Desde octubre de 2002 difundimos un plan integral con decenas de propuestas para abatir y poner fin a los plagios en México. Y estas propuestas no incluyen por cierto, la persecución de las víctimas.

Si las autoridades de veras quieren acabar con el secuestro, apliquen ese plan. Abatan la impunidad en todos los delitos, pues es la impunidad cantera inagotable de plagiarios. Cumplan las casi 300 mil órdenes de aprehensión pendientes por ejecutar y que año tras año se siguen acumulando.

No se conformen con capturar a los jefes de las bandas de secuestradores ni tarden años en detener a todos su secuaces, quienes para entonces ya se han convertido en cabecillas de nuevas bandas.

Atiendan las denuncias concretas sobre el presunto contubernio de altas autoridades con bandas de secuestradores, en lugar de hacer como si la realidad no existiera.

Y si de plano no pueden o no quieren, háganse a un lado y dejen su lugar a quienes si tienen el compromiso del que ustedes carecen.