Tamaulipas es la capital mundial del secuestro

En Tamaulipas durante 2013 hubo 213 denuncias por secuestro, según la procuraduría del estado, que en realidad corresponderían a 315 plagios. Además el secuestro de otras 308 personas fue denunciado ante la PGR.

Pero esos no son todos los plagios de que autoridades públicas tuvieron conocimiento. Soldados y marinos rescataron a 172 mexicanos plagiados (por el momento dejamos de lado a los migrantes centroamericanos secuestrados). Es decir, las autoridades se enteraron de cuando menos 793 secuestros en Tamaulipas en 2013.

Además están los plagios de los que no se enteraron (cifra oculta) y que estimamos en cuando menos una cantidad igual (otros 793), para dar un total de 1,586. La estimación es conservadora. Por ejemplo, sólo en Reynosa el gobierno estatal reportó 8 secuestros, cuando que una red ciudadana en ese municipio contó 195 en 2013 (y 165 en lo que va de 2014).

Con 1,586 secuestros en 2013 Tamaulipas tuvo una tasa 46 por cada 100 mil habitantes, que es 7 veces mayor que la tasa de 6.4 de Colombia (el país por muchos años más afectado por plagios en el mundo) en 1999, año en que alcanzó su máximo en secuestros. En ese mismo año el departamento colombiano de Casanare alcanzó una tasa de 40 por cada 100 mil habitantes, la mayor registrada por jurisdicción subnacional alguna en el mundo, hasta que Tamaulipas la superó.

Y esto es sin considerar los 1,824 secuestros de migrantes centroamericanos en 2013, con los que la tasa de Tamaulipas se va hasta 99 plagios por cada 100 mil habitantes.

La procuraduría local (capturada por los criminales) no abatirá el plagio en Tamaulipas; eso lo tendrá que hacer el gobierno federal, principalmente mediante la Coordinación Nacional Anti-Secuestro.

Crear un grupo especializado con amplios recursos y agentes eficaces e íntegros, ayudará, pero eso no será suficiente.

Poco se logrará sin una acción pronta, masiva y sistemática para desmantelar a los grupos criminales y sobre todo para acabar el control territorial que ejercen en carreteras y amplias zonas rurales y urbanas y si no se acuartela a los policías locales (incluyendo ministeriales), en tanto se les despide, para impedir sigan operando en las calles y desde ahí sirviendo a los secuestradores.