Los tan intocables Templarios

La exigencia de las autodefensas es simple: se desarmarán cuando el gobierno de Enrique Peña haya detenido o dado muerte a los principales líderes de la organización criminal que se hacen llamar Los Caballeros Templarios y, además y por supuesto, cese la extorsión y otros abusos que llevaron a ciudadanos otrora pacíficos a tener que defenderse a mano armada.

Pero la exigencia razonable y por demás justa de que se restaure el estado de derecho y se erradique por completo a esa y demás organizaciones criminales de Michoacán, no es algo que sea prioridad ni mucho menos del gobierno federal.

Y este día como cualquier otro de los últimos tiempos, miles de michoacanos, según les “toque” en las listas, van entregar los pagos periódicos que Los Templarios les exigen a cambio de no asesinarlos, secuestrarlos o destruir sus propiedades.

El gobierno de Enrique Peña no ha movido un dedo para empezar a acabar con la extorsión y no sería difícil hacerlo, porque ocurre cotidianamente y a la luz del día, es más, en las narices de los soldados y policías federales que fueron desplegados en el estado desde mayo.

¿Por qué no se da las orden de detener a los sicarios de Los Templarios en el preciso momento en que se presenten en diversos establecimientos a cobrar la cuota del “derecho de piso”?, ¿por qué no existe ningún operativo en marcha para perseguir y detener a los líderes de la organización criminal?

Quizás al gobierno federal le falte inteligencia policial necesaria para dar con La Tuta y sus secuaces, pese a los miles de millones de pesos que por este concepto se gastan al año. Y vamos a suponer que los servicios de inteligencia y los jefes de los jefes de esos servicios son tan incompetentes.

En tal caso podrían solicitarle la información sobre la ubicación de casas de seguridad a los jefes de las autodefensas, porque ellos, pese a no contar con miles de millones de pesos de presupuesto, poseen datos muy puntuales al respecto.

¿Por qué no le pide la información a las autodefensas? Porque en realidad el problema no es la información de inteligencia, sino la ausencia de voluntad política para actuar contra Los Templarios.

Y estos se sienten tan protegidos que tuvieron la osadía de enviar representantes suyos a la Cámara de Senadores para hablar con los legisladores de Michoacán y los integrantes de la Comisión de Seguridad Pública, hasta que estos se dieron cuenta cuales eran sus inesperados interlocutores.

La jugada de presentarse al senado fue audaz y fiel al estilo de La Familia y ahora de Los Templarios, quienes intentan dar un barniz político y religioso a su actividad criminal. Pero no puede descartarse que alguien que actúa preponderantemente en la esfera política les haya sugerido a estos hampones apersonarse en el senado.

Si como dice la senadora María Luisa Calderón a Los Templarios debe Fausto Vallejo el ser electo, puede entenderse ¡jamás justificarse! que el gobernador no quiera tocarlos ni con el pétalo de una rosa. Pero ¿qué es lo hace que el gobierno federal tampoco quiera tocarlos?