Aumenta el desafío por los cárteles de droga

La fragmentación de organizaciones criminales, así como la diversificación en los delitos que se cometen, representan los principales retos para la disminución de la violencia durante la actual Administración, señala el reporte "El desafío de Peña Nieto: los cárteles mexicanos y el Estado de Derecho en México".

El estudio, elaborado por primera vez en México por la organización no gubernamental International Crisis Group (ICG), sostiene que la estrategia de seguridad de Peña Nieto debe tomar en cuenta el poder de armamento y recursos humanos de los cárteles, a fin de enfrentarlos efectivamente.

Los cárteles se han fragmentado y reagrupado tras la aprehensión de 25 de los 37 capos de la droga, afirma el reporte, provocando una escalada en la violencia por el pleito entre los grupos criminales para controlar rutas y plazas.

"Cuando un gran narcotraficante como Beltrán Leyva es abatido, aquellos por debajo de él a menudo pelearán para controlar el imperio, desatando baños de sangre. Estas batallas causaron varias divisiones importantes en los últimos seis años, incrementando el número de grupos criminales en México", dice.

Los Zetas y el Cártel de Sinaloa son las dos organizaciones criminales más grandes y violentas del País; mientras que el primero domina la zona este, por el Golfo de México, el segundo controla el oeste, por el Pacífico.

Ambos mantienen una lucha constante por las rutas principales de tráfico de droga, así como por las plazas y las distribución de narcóticos en México y Sudamérica.

"El Cártel de Sinaloa es el que tiene mayor riqueza, gracias a sus redes de tráfico internacional que han sido desarrolladas por décadas. Los Zetas operan en un mayor número de áreas, con una presencia en 17 de los 31 estados de México y el Distrito Federal", establece el informe, elaborado con base en una investigación de 8 meses en 5 estados de la República, y con más de 150 entrevistas a funcionarios, víctimas y ex miembros de grupos delincuenciales.

Javier Ciurlizza, director de ICG, también resaltó la diversificación de los cárteles, que representan un mayor peligro para la sociedad tras la adopción de otros delitos.

"Los ingresos de los cárteles, que venían del tráfico de drogas, se diversifican para incluir trata de personas, el robo de petróleo a Pemex, el secuestro y la extorsión, que es un problema serio para la productividad", describió Ciurlizza en entrevista telefónica.

Son los jóvenes, algunos menores de 14 años, quienes han sido reclutados, capacitados y armados por los cárteles para formar escuadrones de la muerte, a un precio de mil pesos por asesinato, registra el reporte.

"Los escuadrones igualan o superan el armamento de los talibanes en Afganistán, con armas de guerra como AR-15, Kalashnikov, pistolas francesas 'matapolicías', o ametralladoras calibre 50 que derriban helicópteros", expuso Ciurlizza.

La violencia en el País también es responsabilidad, señaló, del Gobierno de EU, el cual debe comprometerse a bloquear el tráfico de armas hacia México.

Para Ciurlizza, el combate frontal entre las Fuerzas Armadas y las organizaciones criminales no puede sostenerse a largo plazo, por lo que es preciso atender el tema como un problema de salud y política pública, y no como un problema de seguridad nacional.

"El Gobierno de Peña tiene una oportunidad para variar la estrategia, de incorporar el componente social de prevención del crimen y de cooperación internacional para formar parte de una estrategia nueva", consideró.