Capturar o matar al Chapo no termina la violencia

La captura de "El Chapo Guzmán" no va a resolver los problemas de violencia ni los problemas del narcotráfico y es que este capo es un líder emblemático pero que en el momento en que lo detengan o lo maten va a ser sustituido por alguien más como "El Mayo Zambada", "El Azul" o cualquier otro de los que integran el cartel de Sinaloa. Lo anterior fue señalado por el abogado José Antonio Ortega también presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal en entrevista para yoinfluyo.com

De acuerdo al especialista, el “Chapo Guzmán” es la mascarada de proa del gran barco del cártel de Sinaloa, pero hay gente más importante que él que son los que operan, “el Chapo con tanta vigilancia, con tanta persecución ni tiene tiempo de operar, es un emblema nada más el funcionamiento del cártel no depende de él”.

Y es que a un mes de finalizar el sexenio de Felipe Calderón, el presidente deja al país con un incremento en la violencia especialmente en secuestros, asesinados en secuestro, en homicidios dolosos y extorsión permanente. Para José Antonio Ortega, la decisión de enfrentar al crimen organizado fue acertada, sin embargo, los operadores que utilizó, especialmente el secretario de Seguridad Pública Federal, Genaro García Luna, no estuvo a la altura del reto.

“No hizo un programa para que desde el Congreso Nacional de Seguridad Pública se impusieran metas a los gobernadores de reducción de violencia para aplicar la ley en estos tres delitos; secuestro, homicidios y extorsión permanente y no hubo una política pública adecuada además de los constantes señalamientos de corrupción, colusión y contubernio del ingeniero Genaro García Luna con el crimen organizado”.

Para muestra, en el sexenio la violencia aumentó. En 2007, por ejemplo, teníamos una tasa de homicidios de 11 por cada 100 mil habitantes y en 2011 cerramos con 25, no obstante, en estos últimos meses la violencia ha disminuido y, de acuerdo al especialista, probablemente cerremos con una tasa de 23 homicidios por cada 100 mil habitantes.

Pero ¿a qué debemos esta baja? Las razones son distintas en cada caso. Por ejemplo, estos últimos días hemos escuchado que la violencia en Ciudad Juárez se redujo hasta el 70 por ciento, cifra exorbitante pues hasta hace poco, de 2007 a 2010, la delincuencia en esta entidad aumentó considerablemente lo que la llevó a ser la ciudad más violenta del mundo.

“En 2012 está bajando la violencia porque el Ejército y la Policía Federal detuvieron a ‘El Diego’, que era el jefe de sicarios de la línea o el cártel de Juárez y uno de los principales que cometía un sinnúmero de homicidios. Eso trae como resultado que el ‘Chapo Guzmán’ se quede con la plaza y es que la violencia se desata cuando a finales de 2007 el Chapo intenta apoderarse de la plaza y entra en lucha con el Cártel de Juárez. Así, con la detención de ‘El Diego’ acaban con la línea, el Chapo se queda con la plaza y evidentemente que la violencia disminuye”, señala el abogado.

Frente a este panorama, Enrique Peña Nieto ha hecho público el compromiso de reducir la violencia en un 50 por ciento en homicidio, secuestro y extorsión. Ante ello, ¿cuál podría ser la estrategia empleada por la nueva administración para lograrlo? En palabras del especialista, Peña Nieto deberá convertirse en el gran líder del Consejo Nacional de Seguridad Pública, integrado por los gobernadores y en donde se les tiene que imponer metas para que éstos puedan presionar a sus mandos, procuradores y secretarios de seguridad pública así como que cada mes se revisen las metas.

Pero todavía más importante, “aplicando la ley, pues mientras no se investiguen, castiguen y detengan a los secuestradores, homicidas y extorsionadores la impunidad será la marca de la casa y la falta de castigo propiciará que estos crímenes vayan en aumento”.

Asimismo, como sociedad tenemos la obligación de no quedarnos de brazos cruzados esperando que el nuevo gobierno haga todo pues así no vamos a estar más seguros. “Le tenemos que exigir al nuevo Presidente y a los gobernadores que cumplan con su principal obligación que es darnos paz, tranquilidad y seguridad”.