Guerra del narco involucra a mujeres en roles peligrosos

Con una sonrisa dulce e incómoda, Nancy Lilia Núñez reveló los principales detalles de su vida : tiene tres hijos, tras haber dado a luz a una bebé hace apenas siete meses, y está purgando una condena de 25 años por participar en el secuestro de una chica de 15 años. Se encontraba recluida en el Cereso -la prisión de Ciudad Juárez- un sombrío complejo de ladrillo y acero.

En cierto momento, declaró con llana convicción que no tenía idea de que la adolescente estaba siendo retenida a cambio de un rescate en la casa donde fue arrestada Núñez. Al siguiente, parecía estar ocultando información sobre los amigos con los que fue arrestada. Núñez tiene tan sólo 22 años y creció en Ciudad Juárez, una de las ciudades más acosadas por el crimen. Pero, ¿simplemente estaba involucrada con malas compañías, o se trata de una criminal que merece pasar décadas tras las rejas?

En su caso y otros, esto es lo que México está batallado para descifrar. El número de mujeres encarceladas por delitos federales ha aumentado en un 400 por ciento desde el 2007, lo que ha llevado a la población carcelaria femenil a alcanzar más de 10 mil internas.

El aumento se puede atribuir, en parte, al largo brazo de los cárteles de la droga, que han incursionado en el crimen organizado y atrapado a casi todo el que puedan, entre ellos a mujeres. Los lugartenientes detenidos de los cárteles han revelado a la Policía que algunas de ellas fungen como vigías o "halcones". Otras mujeres trabajan como mulas de droga, sicarias o "ganchas", al echar mano de su belleza para atraer a varones víctimas de secuestro.

Esto quizás no debería ser motivo de sorpresa. Más mujeres trabajan en todos los aspectos de la economía, "incluido el narcotráfico", señaló Guadalupe Correa- Cabrera, profesora asistente de gobierno en la Universidad de Texas, en Brownsville. Sin embargo, ya que el sistema judicial mexicano es tan opaco, incompetente y corrupto, es casi imposible saber qué prisioneros merecen su castigo. Los abogados de derechos humanos dicen que esto es especialmente cierto en el caso de las mujeres, que, con frecuencia, son involuntariamente utilizadas por los hombres que aman.

Y en una sociedad tan tradicional como la mexicana, la participación de las mujeres en el crimen es suficiente para provocar indignación y fascinación. Los mexicanos simplemente no llenan del crimen femenil, que se abre paso en libros y telenovelas.

Muchas de las reclusas en el Cereso han merecido una notoriedad similar. Eunice Ramírez, de 19 años, es la más famosa. Fue arrestada, en noviembre del 2010, por atraer a hombres a lugares donde pudieran ser secuestrados, e inmediatamente aparecieron fotos de su página de Facebook por todo el País, en su mayoría mostrándola en bikini.

La mayoría de las 100 mujeres en el Cereso de Ciudad Juárez tiene entre 18 y 26 años. Por lo menos una tercera parte aún espera juicio, la mayoría está acusada de posesión o tráfico de drogas, y la vida cotidiana en sus celdas compartidas da una impresión casi juvenil. Las paredes de Núñez tienen un póster de princesas de Disney; otras están decoradas con calcomanías de corazones.

No obstante, es un lugar peligroso. Los guardias separan a las mujeres, igual que a los hombres, según su afiliación pandillera. "A diario, hay por lo menos una pelea", dijo Núñez, con el cuello repleto de moretones.

Algunas de las mujeres explican que recurrieron al crimen para ganar dinero para ayudar a sus hijos. Núñez, quien llegó a la prisión con tres meses de embarazo, comentó que de lo que más se arrepiente es haberse hecho amiga del grupo involucrado en el secuestro. Aunque varios del grupo, tanto hombres como mujeres, también están recluidos en el Cereso, dijo: "Nunca hablamos. No tengo a nadie".

Karla Solorio, de 26 años, quien purga una condena relacionada con las drogas, declaró que a menudo llora al pensar en su hijo de 7 años.

"No trabajo ni tengo familia", expresó, al limpiarse con cuidado los ojos para evitar que se le corriera el maquillaje. "Simplemente, soy una prisionera".