¿Bajará la violencia?

Con la muerte de Arturo Beltrán Leyva la principal pregunta que cabe hacerse es: ¿amainará el baño de sangre que se ha intensificado en los últimos dos años?

La pregunta es pertinente porque si bien desde mediados del 2006 era clara la tendencia hacia la escalada de las narco-ejecuciones y narco-desapariciones, es a inicios del 2008 cuando esta "guerra" emprende un crecimiento vertiginoso. Y la explicación que solía darse a ese súbito cambio fue la ruptura del Cártel de Sinaloa, la separación de una parte sustancial del mismo encabezada por Arturo Beltrán Leyva, como una reacción a la detención de su hermano Alfredo en enero del 2008.

Es cierto que desde la fundación de "La Federación" a inicios de 2001 venía enfrentándose esta organización criminal con el Cártel de Tijuana y Los Zetas. Es cierto también que desde el 2004 se abrieron nuevos frentes de la "guerra" narca, al romperse la alianza de cárteles apenas creada tres años atrás, conocida como la "La Federación".

En ese año Vicente Carrillo Fuentes, jefe del Cártel de Juárez, rompió con el máximo líder de "La Federación" y del Cártel de Sinaloa, Joaquín "El Chapo" Guzmán, al culpar a éste del asesinato de su hermano Rodolfo Carrillo Fuentes.

Pero la ruptura de Beltrán Leyva es más importante, principalmente por tres razones:

1) Para los Beltrán el pleito no solamente era por negocios, sino algo personal, pues se sentían vilmente traicionados por "El Chapo", a quien ayudaron mientras estuvo preso entre 1993 y enero del 2001;

2) Los Beltrán eran socios tan importantes de "El Chapo" como Ismael "El Mayo" Zambada e Ignacio Coronel y por tanto manejaban gran parte del trasiego de drogas, los contactos con los narcos colombianos y el "ejército" de sicarios del Cártel, además de conocer muchos de los secretos y detalles del dispositivo de seguridad de su ex socio Guzmán Loera;

3) Los Beltrán entraron en franca alianza tanto con "Los Zetas" como con Vicente Carrillo Fuentes y lo apoyaron en resistir al asalto de "El Chapo" en pos de Chihuahua y en particular la plaza de Juárez.

Arturo Beltrán Leyva fue escalando su ofensiva contra Guzmán Loera: asesinó a un hijo del fugado de Puente Grande; en 2009 decidió atacar la plaza fuerte de Guzmán Loera, en Durango; en fechas recientes incrementó la cacería contra los operadores de "El Chapo" en Guerrero y Morelos.

Muerto Arturo; estando preso Alfredo "El Mochomo" y bajo intensa persecución Héctor -hermanos del fallecido- así como Édgar Valdez Villarreal "La Barbie" (su jefe de sicarios y uno de los criminales más sanguinarios del país), podría suponerse que los seguidores de Los Beltrán Leyva podrían verse tentados a buscar un entendimiento con "El Chapo". De ese modo perderían un importante aliado "Los Zetas" y Vicente Carillo, y hasta éstos podrían también verse interesados en pactar una "tregua".

Esta es una posibilidad que no puede descartarse. Pero hay varios factores que apuntan contra la materialización de ese escenario y que tampoco pueden soslayarse. Nada parece detener a "El Chapo" en su determinación de conquistar Juárez, pese a lo difícil de la sanguinaria empresa. "Los Zetas" tampoco parecen interesados en desistir en su propósito de obtener la hegemonía criminal en todo el país. Incluso en plazas como Tijuana, en donde se suponía que Guzmán Loera había vencido a sus enemigos, éstos parecen resurgir, y con ellos las matanzas.

Tampoco puede considerarse como imposible que haya fuerzas, más allá del ámbito puramente criminal, interesadas en mantener la llama de la masacre ¿Alguien podría meter las manos al fuego por Hugo Chávez, la figura política más influyente en el esquema mundial del narcotráfico, y asegurar que no tiene nada que ver con la narco-violencia en México?

No puede confiarse en que los narcos abandonen la violencia, ni el tráfico de drogas, ni los secuestros, ni la extorsión masiva, ni la "ordeña" de los ductos de PEMEX, ni la monopolización de todos los giros criminales. Imponer eso es la tarea del Estado mexicano, el cual, pese a esporádicos golpes espectaculares, no parece muy interesado en recuperar su monopolio de la violencia y cada día se acerca más al esquema de un Estado fallido.