Tregua salvadoreña o porque no hay que pactar con criminales

Al celebrarse un año de la tregua entre pandillas en El Salvador, el Presidente de ese país, Mauricio Funes se vanaglorió: “Que se atreva alguien a poner en duda el beneficio que ha tenido esta tregua medida en término de reducción de homicidios”.

Pues yo lo pongo en duda.

En efecto, desde la tregua los homicidios bajaron en más de 50% en el país centroamericano. Pero si los jefes de las pandillas decidieron bajarle a los asesinatos fue porque así les convino, según su cálculo criminal (como antes lo que les convenía era la carnicería). Y si no les hubiera convenido ¡no habría tregua!

Después los jefes de las pandillas confirmaron que la tregua era benéfica para sus propósitos criminales. Y la prueba es lo bien que a las Maras les ha ido en su segundo principal negocio: la extorsión permanente y masiva de un gran número de salvadoreños.

El gobierno de Funes captura algunos mareros por extorsión, pero el negocio se mantiene. Funes es altamente incompetente para combatir la extorsión de las pandillas…como antes lo fueron sus predecesores de derecha, pero con un agravante: Funes tolera deliberadamente la extorsión a cambio de que los pandilleros le bajen a los asesinatos ¡a pesar de que ellos pactaron la tregua porque así les convino y la iban a celebrar con o sin el gobierno!

Por eso la mayoría de los salvadoreños rechazan la tregua, porque ellos son entregados en pago a cambio de algo que sólo conviene a los criminales…y a Funes, quien ahora se afirma políticamente presentando la baja de homicidios como mérito suyo. Pero peor aún, Funes le está dando otro bono a los pandilleros: dinero de los contribuyentes (“oportunidades” dice el discurso oficial) por ser chicos bien portados que sólo extorsionan, para ya no se matan entre sí.

Y ¿qué tiene esto que ver con México? Pues te lo digo Pedro para que lo entiendas Juan. No debe sorprendernos que aquí se quiera repetir la fórmula de Funes. Y no estamos lejos de ello, cuando que en lugar de abatir la impunidad con la que operan los delincuentes, la política es “prevenir” el crimen con subsidios. Al final los criminales van a explotar a la sociedad de dos maneras: continuarán secuestrando, extorsionando y robando y además…recibirán subsidios…