Chinos: vengan, para que los expulsemos

En Boao, China, el Presidente Enrique Peña hizo la siguiente invitación a los inversionistas chinos: "En mi país hallarán talento y capital humano calificado, así como un clima de negocios con estabilidad económica y certeza jurídica".

Es una verdadera lástima que las palabras del Presidente se contradigan con los hechos. Los inversionistas chinos ya han probado en carne propia lo que significa invertir en México y creer eso de que aquí hay “certeza jurídica”.

El 21 de noviembre de 2012 en el municipio de Zautla, Puebla, una turba llegó hasta las instalaciones de la empresa minera de origen chino, JDC Minerals, en la localidad de Tlamanca y dio un ultimátum a los directivos que se disponían a reabrir la mina La Lupe: tienen 24 horas para salir del municipio o los echaremos a patadas. El pretexto: la mina dañará el ambiente.

El pretexto es realmente estrambótico. La mina estuvo funcionando por años y nadie nunca se quejó de contaminación. Sus anteriores dueños consideraron que ya no era rentable seguir tratando de extraer minerales y la cerraron. Los empresarios chinos encontraron la manera de seguir con la extracción en condiciones de rentabilidad y contaban con los permisos necesarios para reanudarla.

La acción fue un absoluto atropello. La turba que echó a los empresarios chinos se arrogó la facultad de expulsarlos de tierras que no les pertenecen. Ni el gobierno estatal ni el federal movieron un dedo para impedir esta flagrante violación de la ley. El nuevo gobierno tampoco ha hecho nada para reparar el agravio.

Otra experiencia que los inversionistas chinos han tenido en México es con relación al proyecto comercial Dragon Mart, en un área de 562 hectáreas, en Cancún, Quintana Roo. Luis Foncerrada, director del Centro de Estudios del Sector Privado -un organismo que depende del Consejo Coordinador Empresarial- ha desatado una infame campaña para impedir que el proyecto comercial se pueda concretar ¡incluso si cumple con los requisitos legales! Sus argumentos son los del más rancio proteccionismo: ¡los chinos venden barato y benefician demasiado a los consumidores mexicanos!

Esa es la realidad del “clima de negocios” y la “certeza jurídica” en México. Chinos: ¡bienvenidos a la jungla!