Aventureros extranjeros se inmiscuyen en la elección

En México los extranjeros pueden opinar política interna –es parte del universal derecho a la expresión- pero lo que tienen vedado es la intervención directa en política doméstica.

El 30 de mayo de 2012, el periódico El Universal difundió la grabación de una reunión de un grupo de empresarios celebrada en una casa en el Distrito Federal. En la reunión el uruguayo Luis Costa Bonino, quien habló como jefe de la campaña de Andrés Manuel López Obrador, les pidió a los reunidos seis millones de dólares para –sostuvo- garantizar el triunfo de AMLO.

De nuevo. Un extranjero puede ser contratado como asesor por partidos y candidatos, pero lo que no puede hacer es ponerse personalmente a hacer proselitismo o a pasar la charola como hizo Costa Bonino. Si algo así hubieran hecho el PRI o el PAN, en este momento la Alianza Progresista y su candidato estarían hablando de fraude e intervención extranjera...

Otro extranjero aventurero que se ha inmiscuido en el proceso electoral es el chileno Marcos Alberto Enríquez-Ominami Gumucio ("MEO"), quien fuera candidato presidencial en 2009. Mientras que Costa Bonino trató de cambiar la imagen de López de despiadado carnívoro a manso herbívoro, a Enríquez tocó la tarea de inventar el movimiento "yo soy 132", que aparenta ser una rebelión juvenil espontánea contra el candidato priista, Enrique Peña (todo para favorecer a López, claro).

Pero MEO no se mueve sólo. En Chile quien financió y diseñó su campaña fue el también chileno Joel Max Marambio Rodríguez, que muy probablemente apoya la presencia de Enríquez en México. Marambio parece un personaje de novelas de espías. Fue figura clave de la inteligencia de la dictadura de Fidel Castro y en las relaciones de éste con el narcotráfico. Marambio también tuvo rol estelar en los negocios para evadir el embargo comercial estadounidense y gracias a ello acumuló muchos millones de dólares.

Desde 2010 los Castro se pelearon con Marabio, pero eso no significa que el patrocinador de MEO necesariamente esté peleado con todo filocastrista, como, digamos, Hugo Chávez...

Y mientras intereses extranjeros se inmiscuyen en el proceso electoral ¿por qué los consejeros del IFE no investigan de oficio y actúan como la ley los obliga?