Se fueron pero el conflicto sigue

Los integrantes del GIEI terminan su perniciosa labor en México este 30 de abril, una vez que el gobierno federal se hartó de sus tropelías.

Los del GIEI no actuaron como expertos de buena fe que trataban de ayudar a localización de los desaparecidos y a esclarecer los hechos de Iguala, sino como activistas ultraizquierdistas empeñados en culpar de la masacre al gobierno que los invitó, porque éste no pertenece a su secta global y porque buscaban hacer olvidar la liga entre José Luis Abarca y Andrés Manuel López Obrador.

Pero su conducta era de esperarse. En este espacio a inicios de noviembre de 2014 advertimos que el gobierno federal se había equivocado al solicitar ayuda a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos con Emilio Álvarez Icaza como Secretario Ejecutivo.

El gobierno procedió con ingenuidad pero también de buena fe. Y vaya ironía, si como sostienen el GIEI y demás izquierdistas el gobierno es el autor de la masacre ¿no es acaso lo más absurdo que trajera a sagaces expertos que lo iban a desnudar?

Los del GIEI se despidieron con señalamientos más descabellados y agresivos de responsabilidad y auto-encubrimiento contra el gobierno del Presidente Peña. Se van dolidos porque los desenmascaramos, porque expusimos ante la opinión pública su pasado de delitos y violaciones a derechos humanos así como su miserable labor en México y el fraude que cometieron.

Pero el conflicto político creado por la izquierda nacional e internacional ante la masacre de Iguala -y de la cual es autor intelectual un político izquierdista- está muy lejos de su final. Con más razón los confabulados van a presionar desde afuera y desde adentro para barrer con el gobierno mexicano y con las instituciones y la soberanía nacionales.

Mientras respiran por la herida los confabulados arman la estrategia de una intervención extranjera para que Naciones Unidas nos imponga un gobierno izquierdista de facto disfrazado de “tribunal internacional” porque, supuestamente, en México prevalece una violación generalizada, sistemática y masiva de los derechos humanos.

Resistir y derrotar semejante embate precisará un gran esfuerzo de quienes estamos a favor de la verdad, la justicia y el derecho a la autodeterminación.