La CIDH no quiere aclarar Iguala

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha mostrado mucho interés por los hechos en Iguala del 26 y 27 de septiembre de 2014, pero no para ayudar a aclararlos.

Con buena fe, que rayó en la ingenuidad, el gobierno federal solicitó ayuda urgente a la CIDH el 20 de octubre de 2014, ayuda que se refería específicamente a la búsqueda de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, cuando aún había alguna esperanza que estuvieran con vida.

¿Cuánto tardó la CIDH en dar respuesta a la solicitud de ayuda urgente del gobierno mexicano? Cuatro meses (hasta marzo de 2015 llegaron los “expertos”).

El informe de los “expertos” de la CIDH crítica la PGR, entre otras cosas, porque tardó casi un mes en atraer la investigación. Pero la CIDH tardó cuatro veces más en responder a la solicitud de ayuda urgente. La investigación era y es responsabilidad de autoridades nacionales, pero la CIDH podía y debía haber dado respuesta urgente a una solicitud justificadamente urgente. Ahora que directivos de la CIDH visitan México ¿qué tienen que decir sobre su tardanza en dar una ayuda que ni ha sido tal?

La ingenuidad del gobierno radicó en no entender, cuando pidió ayuda, que los directivos, funcionarios y “expertos” de la CIDH no tenían la menor intención de ayudar a aclarar el caso. Y nunca la han tenido ni la tendrán: sólo quieren usar el caso para desprestigiar al gobierno y así favorecer la agenda de la izquierda nacional de cara a los comicios de 2018.

Los “expertos” sólo vinieron a buscar elementos para culpar al gobierno federal de la masacre. Pero se toparon con tres problemas: saben que no la cometió; saben que el Ejército no participó en ella; la PGR, pese a sus deficiencias, logró determinar el destino de los desaparecidos y detener a la mayoría de los responsables.

Entonces había que descalificar la pesquisa de la PGR para crear una gran confusión, porque el que el caso quede sin solución-en lugar que se solucione- es más conveniente para los objetivos políticos de la CIDH en México.

A ahondar esa confusión y hacer creer que en México se violan los derechos humanos en forma generalizada y sistemática, como si fuera Cuba o Venezuela, es a lo que ha venido la plana mayor de la CIDH.