Justicia para nuestro hijo José Antonio

El ingeniero José Antonio Robledo Fernández fue secuestrado hace 5 años en Monclova, donde trabajaba. Desde entonces su familia ha tenido que realizar labores de investigación para dar con su paradero, ante la negligencia de las autoridades y la falta de apoyo por parte de la empresa donde laboraba José Antonio, según denuncian los padres.

Cuatro personas están detenidas y otras más siguen prófugas; existe un ofrecimiento de recompensa para quien dé información sobre el caso. Este es el llamado de los padres de José Antonio para que aparezca.

Hoy hace 5 años la pesadilla comenzó para nosotros como familia. Nunca pensamos vernos privados de la presencia de nuestro hijo José Antonio Robledo Fernández, despojado abruptamente de su libertad por circunstancias deleznables. Vino entonces el peregrinar entre la bruma por cuanta instancia de procuración de justicia considerábamos necesaria, denunciando para que iniciaran la inmediata búsqueda y localización de Toño.

No fue así. Nuestro hijo sigue desaparecido.

Desde entonces a la fecha empleamos nuestro tiempo en hacer labores de investigación, más por intuición que por conocimiento. Coadyuvamos con las autoridades en su búsqueda.

Nos adentramos en los procesos penales sin tener el mínimo conocimiento del derecho y del "debido proceso" de los delincuentes, para que los cuatro detenidos permanezcan en la cárcel y para que se localice y aprehenda a los prófugos; que paguen confinados en la sombra la atrocidad que cometieron en contra de nuestro hijo y de su familia.

El tiempo que perdimos acudiendo a la Procuraduría General de Justicia del Estado de Coahuila no lo recuperaremos nunca. Esa institución nunca se preocupó ni ocupó en buscar a nuestro hijo que desapareció cuando laboraba en Monclova. Omisos siempre.

La empresa ICA Fluor nunca ha mostrado el menor interés en colaborar con las autoridades para su localización, pese a que fue su último empleador y a que dos de sus trabajadores están detenidos por el secuestro y desaparición de nuestro hijo.

La instancia federal que lleva la averiguación previa es PGR SIEDO UEIS. Mes a mes damos seguimiento puntual en la misma. A pesar de haber hecho trabajo de campo, de gabinete, diligencia, comparecencias, nuestro hijo no ha sido localizado. La Policía Federal Ministerial lleva más de dos años tratando de ubicar a varios involucrados prófugos.

Hay trabajo y riesgo de por medio. Finalmente ahora que han sido ubicado algunos, se nos dice "no los podemos traer porque no existen elementos suficientes para fincarles el delito de secuestro", lo que nos motiva a pensar que el esfuerzo de un equipo de trabajo queda reducido a si es políticamente correcto detener a alguien, porque quizá pueda afectar intereses de personas o grupos importantes. De otra manera no nos explicamos lo que nos han expresado las autoridades encargadas de procurar justicia.

No obstante que de las oficinas de ICA Fluor, tanto del DF como de Monclova, salieron llamadas al celular de nuestro hijo estando él en manos de sus secuestradores, la SIEDO no ha sido capaz de obtener los reportes telefónicos de la empresa y/o de Teléfonos de México.

A pesar de existir una recompensa que PGR ofrece a quien proporcione información sobre nuestro hijo como víctima y de uno de sus perpetradores, publicada en el Diario Oficial de la Federación con el acuerdo A/144/12 de fecha 5 de julio de 2012, la PGR ha incumplido al no difundir dicha recompensa en los diarios de mayor circulación del Estado de Coahuila, lugar donde sucedieron los hechos, habiendo transcurrido 18 meses de la publicación del acuerdo.

No queremos omitir mencionar que el poder judicial, en algunos casos, resuelve a favor de los delincuentes y los pone en la calle a pesar de representar un peligro para la sociedad. ¿Será que para las víctimas y sus familias no hay justicia?

A Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila y en Mexico, a otros grupos y personas que nos han acompañado y asesorado a lo largo de estos cinco años, extendemos nuestro profundo agradecimiento. Sin su solidaridad careceríamos de fortaleza y voz para no cesar en exigir justicia para nuestro hijo y para los miles de desaparecidos en México.