Michoacán requiere seguridad y justicia ¡no sobornos!

La Ley General de Víctimas expedida este año es una norma deplorable, principalmente porque pretende acallar los reclamos de justicia y seguridad con dinero. Para colmo con el dinero de personas inocentes, no con el dinero de los responsables de los crímenes y de los abusos de poder.

El modelo en realidad no es nuevo. Se puso en práctica por primera vez, aunque de modo incipiente, a través del programa Todos Somos Juárez. Regalando dinero, con la construcción de canchas deportivas, cursos de macramé y servicios públicos, se intentó sobornar a los juarenses, para que aceptaran la masacre, que se dejó hasta que un grupo criminal se impuso al rival.

Algo parecido se pretende en Michoacán y podría aplicarse además en Guerrero. Ya hay indicios de ello, cuando el discurso oficial habla de “reconstruir el tejido social”, mismo slogan usado en Juárez para que los habitantes no se inquietaran por una matanza que, según el gobierno de Felipe Calderón, no les afectaba pues no era asunto suyo…aunque les afectó.

Llaman la atención voces desde la “sociedad civil” para influir el Acuerdo por Michoacán. Por un lado, vividores descarados, demandando “programas sociales”, esto es, participar del festín del dinero de los contribuyentes; por otro lado, sujetos pidiendo que las fuerzas federales se retiren, porque su presencia supuestamente ahuyenta el turismo, cuando lo que quieren es que se siga dando manga ancha a Los Templarios.

Aunque la verdad, estos no se sienten muy acosados. Y ese es precisamente el problema. El gobierno federal no comprende o no quiere comprender porque en Michoacán o Guerrero surgieron las autodefensas: porque mucha gente simplemente se hartó del expolio de los grupos criminales.

Si los integrantes de las autodefensas no deponen las armas es porque saben que si lo hacen, los criminales los tomarán otra vez del cuello y porque no confían en el gobierno. Estas personas no entienden por qué la administración del Presidente Peña no va contra Los Templarios, hasta acabar con ellos.

Para que las autodefensas pierdan razón de ser, debe actuarse contra lo que las provocó: la actuación impune de Los Templarios. Eso, lo principal, es lo que no incluye el proyecto del Acuerdo por Michoacán.