Michoacán: ¡no más protección al crimen!

En localidades completas, en municipios completos de Michoacán, nadie se escapa al expolio de Los Templarios. Agricultores, ganaderos, comerciantes, profesionistas, industriales, todos pagan periódicamente “derecho de piso”.

Los Templarios cobran por extensión de tierra cultivada, por tonelada de cosecha, por cabeza de ganado vendida. Han establecido las “cuotas” que cada persona debe pagar y hasta se han atrevido a fijar los nuevos precios de productos básicos como la carne y las tortillas. Para la exacción, estos criminales son más eficientes que el SAT.

¿Cómo puede ser que exista una fuerza criminal capaz de cobrar “impuestos” y mantener un reinado de terror en Michoacán? Porque los gobiernos locales y no pocas autoridades federales lo han permitido.

Cuando menos los tres gobiernos anteriores al de Leonel Godoy protegían a los grupos criminales asentados en el estado. Bajo el gobierno de Lázaro Cárdenas Batel los grupos criminales ya no se conformaron con el narcotráfico, sino que empezaron también a dedicarse al secuestro y a la extorsión, todo lo cual les fue permitido.

Pero bajo el gobierno de Leonel Godoy la extorsión dejó de ser localizada y esporádica, para volverse permanente y sistemática en amplias regiones de Michoacán. Decir que el gobernador perredistas protegía a La Familia, de donde salieron Lo Templarios, sería quedarse cortos. Con su bendición, su hermano Julio César era uno de los máximos jefes de la organización.

Cuando concluyó el gobierno de Godoy, los michoacanos supusieron que el expolio de los criminales no podría ser peor, pero se equivocaron. Dice María Luisa Calderón, la ex candidata a gobernadora, que el gobierno de Fausto Vallejo pagó a Los Templarios el apoyo que fue decisivo en su elección.

Estos criminales se tornaron más abusivos y los gobernantes locales más permisivos, tanto como para que en algunos municipios la gente estallara y sugieran las autodefensas.

Lo que los michoacanos exigen es que se erradique a Los Templarios y a la protección política de que han gozado, para que cese la extorsión. Si el “Acuerdo por Michoacán” no es eso, sino un paquete de sobornos y simulación, entonces surgirán autodefensas en cada rincón del estado.