Lo dijimos siempre: Nada contra el General Ángeles

De manera encomiable, la Procuraduría General de la República ha comunicado al juez de la causa que carece de evidencias para acusar al general Tomás Ángeles Dauahare. Por tanto, el militar debe recuperar su libertad lo antes posible.

La acusación contra el general Ángeles por parte de la PGR, cuando su titular era Marisela Morales, fue una burda fabricación y así lo expresé desde el principio y lo he venido sosteniendo, con los severos riesgos que ello ha implicado.

Las pruebas que la PGR usó para detener y acusar al general Ángeles, eran falsas. Se basaban exclusivamente en el dicho de un mendaz “testigo protegido”. Supuestamente el militar se había reunido con los capos de la organización criminal de los Beltrán Leyva de quienes -se decía- recibía dinero a cambio de protección. Pero la supuesta reunión se había realizado en México, cuando que el general se encontraba en Alemania y ya no era Subsecretario de la Secretaría de la Defensa Nacional ni tenía cargo alguno.

Toda fabricación es una perversión absoluta del sistema de justicia, pero ésta se dio en circunstancias especialmente graves. El 19 de abril de 2012 me reuní en un restaurante con los generales Tomás Ángeles Dauahare y Mario Arturo Acosta Chaparro. Al siguiente día, el segundo fue asesinado. Y menos de un mes después el general Ángeles fue detenido con acusaciones que ahora terminan por confirmarse falsas.

Pero no sólo eso. Con el evidente propósito de intimidarme, el 21 de mayo el periódico 24 horas, publicó fotos de mi encuentro con los generales, lo cual reveló que los generales eran objeto de vigilancia clandestina, las 24 horas del día, por parte de –lo más probable- una agencia gubernamental. Esto significaba que quienes espiaban al general Acosta debieron haber presenciado su asesinato y pudieron haberlo cometido.

El asesinato del general Acosta y la fabricación contra el general Ángeles, podrían ser parte de una confabulación para impedir que el segundo llegara a convertirse en titular de la SEDENA del actual gobierno, cualesquiera que fueran sus posibilidades. Luego, para hacer justicia no basta con liberar al general Ángeles: se debe investigar y castigar a los prevaricadores y a los asesinos del general Acosta.