La SIEDO arma expediente de Ángeles en 'fast track'

A la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) le bastaron 30 minutos para convertir en averiguación previa una denuncia anónima contra el General Tomás Ángeles y otros tres militares, denunció la defensa de uno de ellos.

En el acuerdo de inicio de la indagatoria PGR/SIEDO/UEIDCS/112/2010 contra los militares que están bajo arraigo, la SIEDO indica que a las 8:30 horas del 17 de marzo de 2010 recibió una llamada anónima contra los Generales y a las 9:00 horas determinó abrir la indagatoria.

Fernando López Capella, abogado del General Dawe, dijo que es casi imposible encontrar un caso similar en el que la PGR atienda con esa velocidad una denuncia de ese tipo, pues ni siquiera con un atentado actuaría ministerialmente con tanta premura.

"No conozco una indagatoria que se haya iniciado así y menos, si es un caso donde no existe flagrancia, sería bueno preguntarle a la PGR si así trabaja todas sus denuncias ciudadanas", dijo el litigante.

"Ni siquiera a una bomba que estalla en un edificio le dan esta prontitud, desde mi punto de vista es extraordinariamente rápido".

Ricardo Sánchez Reyes, abogado del General Ángeles, planteó que el Ministerio Público debiera ser más transparente para llevar a la justicia un hecho como éste.

"Con base a esas inconsistencias es que es necesario poner a la vista de las defensas toda la indagatoria, con la finalidad de conocer la secuencia lógica y cronológica de la misma", afirmó.

"Debemos saber qué llevó al MP a interrogar o comparecer a los testigos protegidos y si corroboró el número del que se hizo la llamada anónima. El derecho de defensa debe ir por encima del sigilo".

El Ministerio Público Federal por norma y procedimiento primero abre un acta circunstanciada y luego gira oficios a otras instituciones, para saber si existen otros indicios que ameriten iniciar una indagatoria, pero aquí sólo fue suficiente un anónimo para abrir la investigación.

La llamada anónima dice que los Generales Tomás Ángeles, Roberto Dawe, Ricardo Escorcia y Rubén Pérez, así como el Teniente Coronel Silvio Hernández y el Mayor Iván Reyna ayudaban a narcotraficantes a "bajar" aviones con droga en los aeropuertos del DF y Cancún.