Secuestradores de ‘Jefe Diego’ preguntaron si Acosta Chaparro investigaba su secuestro

La muerte del general Mario Arturo Acosta Chaparro debe ser investigada como un crimen de alto impacto social ya que era un militar con una trayectoria 45 años de carrera en los cuales realizó diversos trabajos de inteligencia militar para garantizar la seguridad nacional , aseguró José Antonio Ortega, presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal.

El especialista aseguró que no se debe descartar ningunas de las líneas de investigación relacionadas con la denominada "guerra sucia" de los años 70, sus labores como negociador en secuestros realizados por la guerrilla y el crimen organizado.

Subrayó su asesoría en el secuestro de Diego Fernández de Cevallos, pues a pocos días de haber entrado en contacto con la familia del político sufrió el primer atentado en su contra, en mayo del 2010.

"En la conversación Diego le había dicho al general que mientras estuvo privado de su libertad, sus secuestradores le habían preguntado con insistencia al licenciado Diego si el general Acosta Chaparro estaba interviniendo en su secuestro.

"El licenciado Diego contestó que él no sabía, ya que se encontraba privado de la libertad y desconocía que era lo que su familia había hecho o a quien habían contratado", aseveró.

Por ello, José Antonio Ortega, descartó tajantemente que se trate de un crimen realizado por la delincuencia común, pues de acuerdo con los hechos, el sicario era una persona altamente calificada y entrenada en el uso de armas, pues alcanzó a disparar en tres ocasiones y con excepcional certeza.

Destacó que por la importancia del general Acosta y los temas que trabajó para el Estado mexicano, el asunto debe ser atraído por la Procuraduría General de la República ya que los sicarios podrían estar vinculados con la delincuencia organizada.

"La PGR debe de conocer esta investigación primero por tratarse de un general que seguía trabajando asuntos de inteligencia que van al fondo de seguridad nacional en el país; segundo por todo el trabajo que hizo durante 45 años en las fuerzas armadas y por el país; y tercero porque los autores intelectuales pudieran estar vinculados al crimen organizado sería con mayor fuerza que el que la PGR atrajera la investigación", destacó.

En ese sentido destacó que la PGJDF debe retomar las investigaciones del primer atentado que sufrió el general en 2010, ya que ambas situaciones están vinculadas directamente, y no deben descartarse, pues hay datos importantes de las primeras pesquisas.

Aseguró que durante la convalecencia del general en el Hospital Militar un sujeto sospechoso vestido de médico intentó llegar hasta la estancia donde se recuperaba la víctima, sin embrago no formaba parte de los médicos legalmente autorizados para asistir al enfermo. Después de que fue detectado, el sujeto desapareció del lugar.