Mueren más por desnutrición en el DF que en Chihuahua

En 2010 murieron por desnutrición en Chihuahua 235 personas, pero en el Distrito Federal por la misma causa perecieron 371 ¿Por qué diablos entonces el gobierno de la capital del país desvía hacia otra entidad federativa recursos (20 toneladas de alimentos y otros artículos) que deberían servir para reducir las muertes por desnutrición en el DF que son mayores a las de Chihuahua?

Porque el DF es gobernado por el político más demagogo y pernicioso que el país haya sufrido en mucho tiempo. A Marcelo Ebrard los pobres sólo le interesan para lucrar políticamente con ellos.

Según la base de datos de mortalidad del INEGI, entre 2007 y 2010 murieron por desnutrición en el Distrito Federal 1,538 personas y seguramente en 2011 fallecieron 350 más. Para impedir que estas personas murieran por desnutrición Ebrard no tuvo dinero, pero sí para hacer caravana con dinero ajeno lo mismo en Chihuahua que en Tabasco. O peor aún, Ebrard sí ha tenido dinero para el asesinato de más de 70 mil niños no natos, abortados en hospitales del DF desde 2008.

Se podría alegar que en otras entidades federativas ha habido más muertes por desnutrición que en el DF, pero el punto es que sus gobiernos no hacen demagogia barata yendo a regalar a otros estados lo que falta en los suyos.

Pero no sólo hay lugar para la denuncia política y moral del lucro que Ebrard hace de la pobreza, también hay lugar para el reproche penal. Estipula el artículo 217 de la Código Penal Federal:

“III. El servidor público que teniendo a su cargo fondos públicos, les dé a sabiendas, una aplicación pública distinta de aquella a que estuvieren destinados o hiciere un pago ilegal.

“Al que cometa el delito a que se refiere el presente artículo, se le impondrán de seis meses a doce años de prisión, de cien a trescientos días multa, y destitución e inhabilitación de seis meses a doce años para desempeñar otro empleo, cargo o comisión públicos.”

Y por supuesto que Ebrard ha desviado fondos públicos, desde el momento en que ni en el Presupuesto de Egresos de la Federación ni en el respectivo del Distrito Federal hay una partida para que el gobierno capitalino desvié recursos a otra entidad federativa. Y ¿qué hará ahora la Auditoría Superior de la Federación?