¿Bours para Presidente?

El 13 de junio, cuando el jefe de Gobierno arrancó el operativo nacional policial de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), en la capital del país otra vez hubo un intento de linchamiento , esta vez en la delegación Cuajimalapa y contra cuatro supuestos asaltantes.

El Distrito Federal es la ciudad del país donde más linchamientos e intentos de linchamiento han ocurrido en los últimos 10 años ¿Por qué? Porque en el DF los linchadores han sido tolerados y también las autoridades que los toleran.

El 23 de noviembre de 2004 en la delegación Tláhuac, una turba quemó vivos a dos policías federales. La policía preventiva capitalina, entonces bajo el mando de Marcelo Ebrard, pudo rescatar a los agentes secuestrados, pero él ordenó no se les rescatara, lo que permitió el asesinato de los federales. Por eso Vicente Fox Quesada lo destituyó.

Pero el ex Presidente ya no tuvo el valor de aplicar la ley, acusar penalmente a Ebrard y llevarlo ante la justicia.

Con una mancha así en el expediente, un político de cualquier país civilizado tendría su carrera concluida. Pero Ebrard no sólo no terminó ante un juez y no sólo continuó su carrera política, sino que fue premiado por su omisión en Tláhuac, cuando Andrés Manuel López lo hizo su sucesor.

El 20 de junio de 2008, ya como jefe de Gobierno, Ebrard ordenó una brutal e ilegal redada contra los asistentes a la discoteca “News Divine”, que cobró la vida de 12 personas inocentes. Por algo así en cualquier país civilizado del mundo el alcalde la ciudad habría sido destituido y llevado ante la justicia. Pero en lugar de ello, a Marcelo se le volvió a premiar, al convertirse en un fuerte aspirante a la Presidencia de la República (incluso de una alianza izquierda-PAN con la bendición de Felipe Calderón).

Imagínese usted que Eduardo Bours, el ex gobernador de Sonora, señalado -con razón o sin ella- de ser uno de los responsables de la tragedia de la guardería ABC, se moviera para ser postulado candidato presidencial de su partido ¡Que escándalo sería, cuántas oficinas del PRI arderían en llamas! Pero lo que en Bours sería borracherra, en Ebrard es alegría.

Por eso la violencia no cede en el país: porque a los violentos y a quienes los toleran, se les premia.