No se logra seguridad eludiendo responsabilidades

Hace unas semanas fuimos entrevistados en la misma emisión de un programa radiofónico, el entonces alcalde de Ecatepec y hoy precandidato del PRI a gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila y quien esto escribe.

Denuncié que las tasas de homicidio en varias ciudades y estados eran de las más altas del mundo, que la impunidad se disparaba y las cifras de la violencia estaban siendo “rasuradas” por gobiernos locales, entre ellos el mexiquense.

Sobre el particular Eruviel Ávila eludió dar una respuesta, pero aseguró que perseguir los homicidios no era tarea de las autoridades locales sino de la Procuraduría General de la República (PGR), porque las armas utilizadas en la mayoría de los asesinatos son de uso exclusivo del ejército y las ejecuciones son obra de la delincuencia organizada.

Lo sostenido por Eruviel Ávila no es lo que estipulan las leyes y él lo sabe, pues es doctor en Derecho. Los códigos penales y de procedimientos penales de las entidades obligan a sus ministerios públicos a perseguir los delitos del fuero común, incluyendo el homicidio y si como parte de sus investigaciones detectan delitos federales, pues remiten un desglose sobre éstos a la PGR. Pero en modo alguno el ministerio público del fuero común puede dejar de investigar los homicidios, sin importar el arma con que hayan sido cometidos o por quiénes.

Los códigos federales y la Ley Federal Contra la Delincuencia Organizada también son claros y delitos como homicidio pueden ser perseguidos por PGR, pero sólo si decide ejercer su facultad de atracción, la cual es discrecional, no obligatoria.

Una de las principales causas del grave problema de violencia del país es que las autoridades, sobre todo locales, eluden la persecución de los homicidios, con el mismo pretexto contrario a la ley que utilizó Eruviel Ávila. Al eludir su responsabilidad de perseguir el delito, las autoridades locales han propiciado el aumento de la impunidad y de la violencia.

Y si eso es lo que ofrece el PRI mediante su candidato a gobernador, los mexiquenses tenemos razones para estar alarmados.