Ciudadanos cambian sus hábitos por la inseguridad

El combate a la delincuencia no ha provocado el repliegue de los criminales... sino de los ciudadanos.

Datos de la Encuesta Nacional sobre Inseguridad, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), establecen que los ciudadanos han alterado su actividad cotidiana ante la ola de criminalidad.

Ya no salen de noche, no llevan dinero en efectivo, no usan joyas, no permiten que sus hijos salgan a la calle, no visitan a parientes o amigos, evitan salir a caminar y reducen el uso de taxis o los viajes por carretera.

El sondeo realizado en 2009 en 73 mil 274 viviendas a personas mayores de 18 años refiere que 65 por ciento de los entrevistados percibe que el lugar donde habita no es seguro. En 2004, la percepción de inseguridad era de 54 por ciento.

Además, 62 por ciento piensa que los delitos aumentaron en su entidad.

La encuesta indica que 10.1 por ciento de los entrevistados fue víctima de algún delito durante 2009.

"Las rejas en puertas y ventanas se han convertido en una solución básica ciudadana a la falta de respuesta del Gobierno", señaló Sergio Américo Lastra, integrante del Observatorio Ciudadano de Seguridad Pública de Ciudad Juárez y catedrático de la Universidad de Chihuahua.

"No queda más que refugiarse, y es una desgracia para la sociedad, porque los delincuentes son los que deberían de estar tras las rejas", indicó.

Eso sin contar, añadió, a quienes de plano prefieren irse.

"Sólo en diciembre unas 60 familias (que yo conozco) han emigrado a Estados Unidos, y las que han regresado ha sido por un 'arreglo' (de extorsión)", afirmó.

Javier Saldívar Rodríguez, dirigente de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) en Acapulco, señaló que entre las precauciones que han tenido que tomar sus agremiados se encuentra evitar contestar a llamadas telefónicas provenientes de número desconocidos, debido a que algunos ya han sido víctimas de extorsiones.

A pesar del escenario negativo, según la encuesta del Inegi, las tres instituciones anticrimen mejor valoradas, son la Marina, el Ejército y la Policía Federal con 8.3, 8.1 y 6.8.

Las peor evaluadas son las Policías locales, que fueron reprobadas con una calificación de 5.6.

En Cuernavaca, también viven horas complicadas, según Rodrigo López Laguardia, representante de empresarios del ramo turístico.

"El turismo de hoy, hemos visto que es intramuros, que (la gente) sí viene a Cuernavaca, pero se queda dentro de las casas, dentro del hotel, no es un turismo que genere actividad en las zonas comerciales o turísticas, se ha modificado esa parte la rutina de la propia ciudad", lamentó.

Padecen estragos por la violencia

Activistas anticrimen y dirigentes empresariales reprueban que sean los ciudadanos quienes tengan que ocultarse tras rejas o barrotes... y no los delincuentes.

Consultados por REFORMA, representantes de la sociedad civil evaluaron los resultados de la Encuesta Nacional Sobre Inseguridad realizada por el Inegi.

Sergio Américo Lastra, catedrático de la Universidad de Chihuahua y especialista en temas fronterizos, señaló que "los ciudadanos están cada vez más limitados, (sobre todo) para ir a los espacios públicos, eso es una desgracia (...) no hay autoridad prevaleciente y cuando no hay autoridad imperativa los delincuentes ganan los espacios a su voluntad, a su capricho y conforme vayan pudiendo, y más cuando no hay resistencia".

El también integrante del Observatorio Ciudadano de Seguridad Pública de Ciudad Juárez, advierte que los ciudadanos ya no pueden circular en paz a bordo de sus propios vehículos.

"La última ejecución de un ministerial en el mes de diciembre (en Ciudad Juárez) modifica el tipo de autos que debe usar un ciudadano, porque ya no se sabe el tipo de carro que prefieren los delincuentes para hacer ejecuciones. Acá los grupos ciudadanos están recomendando el uso de vehículos domésticos, de tipo camionetas cerradas tipo familiares y evitar las camionetas grandes de lujo.

"Han ejecutado a gente que ha ido a bordo de ese tipo de camionetas y eran inocentes. El Ministerial llevaba una tipo Explorer", lamentó.

Isabel Miranda de Wallace, presidenta de Alto al Secuestro, señaló que el Estado no responde a frenar la delincuencia y lamentó que la ciudadanía se encuentre en estado de indefensión ante el crimen.

"Indudablemente que la ciudadanía está replegada, ahora resulta que los que estamos tras las rejas, tras los barrotes en las casas, porque el Estado como está, no ha podido ponerle un hasta aquí a la delincuencia", dijo en entrevista vía telefónica.

Además, hizo un llamado a los gobiernos de los estados a resolver el problema de la inseguridad, pues dijo, 90 por ciento de los delitos son del fuero común.

"La solución está además en la generación del tejido social, en dar mejores oportunidades a la gente, que tengan un trabajo digno, hay que reconstruir los valores en las familias porque no tenemos esa cultura de la legalidad, pareciera que ya nos estamos acostumbrando a vivir en la cultura de la ilegalidad", externó.

Los encuestados atribuyeron la inseguridad a factores como la pobreza, el desempleo, la drogadicción y la desintegración familiar.

Por su parte, José Luis Maldonado Pineda, presidente de la Canaco en Salina Cruz, Oaxaca, reconoció que la inseguridad ha repercutido considerablemente en los hábitos empresariales y personales.

"Las mismas autoridades policiacas y militares nos han sugerido hacerlo por la tranquilidad de nuestras familias.

"Ahora cuando mucho hasta las 21:00 horas puede andar uno en la calle, y ya no puede acudir uno a los bares o restaurantes por que la misma delincuencia organizada se ha apoderado de estos espacios, entonces optamos por divertirnos en casa de nuestros amigos y familiares, al menos para tomar el café o la copa y convivir un rato con algunas dinámicas", explicó.

José Antonio Ortega, quien dirige el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, opinó que mientras no haya un cambio en la estrategia para combatir a la delincuencia, la violencia y la inseguridad van a repuntar.

"La sociedad tiene miedo, está totalmente paralizada, prefiere huir de los lugares de mayor violencia, están dejando sus hogares, sus empresas, y se están refugiando en otros lugares como se ve en Ciudad Juárez o Tamaulipas, la gente que vive en la zona serrana de Durango, hay una descomposición en la seguridad y cada vez se extiende a todo el País", advirtió.

Ortega, con base en datos del Consejo que dirige, señaló que la tasa de homicidios aumentó un 100 por ciento en tres años, que el secuestro se incrementó en un 200 por ciento y que las extorsiones, que no fueron medidas en la Encuesta del Inegi, tuvieron mayor auge en varias partes del País.

"Se sabe que organizaciones criminales cobran derecho de piso de manera permanente y la gente lo tiene que pagar", lamentó el activista.